Cuando a una persona del común le preguntan sobre por qué es importante proteger los páramos, seguramente dirá “porque allí se produce el agua que tomamos”, si le preguntan por qué hay que prevenir la deforestación en la Amazonia, responderá “porque hay que salvar el pulmón del mundo”. Pero qué pasa cuando se le pregunta sobre la importancia de las playas, de los pastos marinos o de las cordilleras, colinas o abismos bajo el mar o sobre si conoce de la existencia de áreas marinas protegidas. Esta probablemente no tenga respuesta.

La anterior afirmación no es exagerada. En 2013, los economistas del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico de la Universidad de Los Andes, Jorge Higinio Maldonado y Ana María Montañez Gil evaluaron el conocimiento que colombianos tienen las áreas marinas protegidas. En su estudio titulado ¿Qué tanto los hogares colombianos conocen y valoran las áreas marinas protegidas?, ellos advirtieron el bajo conocimiento que se tiene sobre lo que es un área marina protegida y la existencia de éstas en Colombia, ya que sólo un 40% de los hogares encuestados afirman saber lo que es un área marina protegida y de ellos un 30% no saben que en Colombia existen

A partir de estos resultados los autores concluyen “que las personas, aunque crean tener una idea de lo que son las áreas marinas protegidas, no cuentan con un conocimiento certero sobre lo que son o cuantas existen en Colombia. Puede que muchas de ellas hayan visitado alguna de ellas, pero no las reconocen como áreas protegidas sino como lugares populares para el turismo y la recreación”.

Por falta de estudios que hayan seguido la evolución este tema es imposible saber con certeza cómo ha cambiado la percepción de los colombianos hacia las áreas marinas protegidas. Sin embargo, distintos investigadores aseguran que el desconocimiento sigue siendo alto. Según Ximena Rojas Giraldo, directora de Asuntos Marinos, Costeros y Recursos Acuáticos, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, “en Colombia se habla poco de las Áreas Protegidas porque tradicionalmente en el país no se reconoce el territorio marino, no existe una conciencia marítima, se ignora el mar y su importancia”.

David Alonso Carvajal, científico del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invermar) explica que el desconocimiento de las áreas marinas protegidas tiene que ver con que el mar todavía sigue siendo un enigma para los colombianos y por lo tanto es difícil crear un sentido de pertenencia y de conservación hacia cosas que no se conocen: “cuando la gente va a la playa – explica – ve el mar y lo disfruta como un área de turismo, pero no ve lo que hay debajo del mar, no ve que ahí hay comunidades biológicas, no ve que hay unas formaciones geológicas, que hay valles, cañones y montañas… y como la gente no lo ve, entonces no lo reconoce”.

Una segunda razón es que hasta hace poco el conocimiento científico sobre los ecosistemas marinos, en especial de los que se encuentran en aguas profundas, era limitado. Cesar García Llano, biólogo marino e investigador de Parques Nacionales Naturales, recuerda que cuando era estudiante universitario, en los años 80 del siglo pasado, un profesor le decía que “los fondos marinos eran un peladero y que no revestían de mayor importancia”. 

Con el tiempo, gracias a los avances tecnológicos, como la escafandra autónoma (o Aqualung) que permitió el buceo autónomo o los robots para explorar aguas profundas, se empezó a comprender la diversidad de ecosistemas marinos y su papel protagónico en los procesos ambientales globales. “Hoy ya sabemos que las profundidades del mar no son ningún peladero, como me decía mi profesor. Por ejemplo, hoy tenemos certeza de que los pastos marinos no son maleza, sino que son refugio de especies en sus primeras etapas de desarrollo o que las cordilleras o colinas de las profundidades son importantes sumideros de CO2”, explica García.

Tal y como reitera García el conocimiento científico ha transformado la imagen que se tenía del océano, ahora se sabe que es igual de importante en procesos ambientales globales que los bosques húmedos tropicales. De manera similar que las millones de hectáreas de selva, el océano es un gran reservorio de carbono. La captura de millones y millones de toneladas de C02 contribuye al mantenimiento de la temperatura de la tierra.

El conocimiento científico de los ecosistemas marinos ha ido de la mano con su protección. No es coincidencia que en las últimas dos décadas la declaración de áreas marinas protegidas haya aumentado. Estas se han creado gracias a las investigaciones que dan cuenta de su importancia para la vida global. 

En Colombia, ese conocimiento ha permitido sustentar la creación de áreas marinas protegidas. Si bien, en 1964, el Estado colombiano creo las áreas protegidas Parque Nacional Natural Tayrona y Vía Parque Isla de Salamanca, en las que se conservaban algunos ecosistemas marinos, se podría decir que en 1977 surgió, con el Parque Nacional Natural Los Corales del Rosario (ahora PNN Corales del Rosario y San Bernardo), la primera área con vocación principalmente marina.

Rojas explica que “el proceso para declarar áreas protegidas que cubran ecosistemas marinos en Colombia ha sido muy lento y aún presenta muchos retos no solo para su declaración sino también para su implementación. A pesar de esto, el proceso se ha fortalecido con la adopción y ratificación de diferentes convenios internacionales como el Convenio de Biodiversidad Biológica (CBD), el Convenio para la Protección y el Desarrollo del Medio Marino en la Región del Gran Caribe (Convenio de Cartagena), el Convenio Para la Protección del Medio Marino y La Zona Costera Del Pacífico Sudeste (CPPS), entre otros”.

En la actualidad Colombia cuenta con 40 áreas protegidas con jurisdicción marina, de las cuales 23 están ubicadas en el Caribe continental, cuatro en el Caribe insular y 13 en el Pacifico. Estas áreas operan bajo las figuras de Parque Nacional Natural, Santuario de Fauna y Flora, Vía Parque, Distrito de Manejo Integrado, Distrito Regional de Manejo Integrado, Parque Natural Regional y Reserva Natural de la Sociedad Civil. De las 64 áreas protegidas que se encuentran a cargo de Parques Nacionales, 21 tienen alguna jurisdicción marina.

Las áreas protegidas con influencia marina no solo protegen la biodiversidad marina del país, producen el agua y el oxígeno que sustenta nuestra vida y la de las demás especies, y aportan soluciones al cambio climático. En términos sociales, benefician y diversifican las economías locales. “En términos sencillos – explica Rojas –, las  áreas protegidas conservan la biodiversidad y hacen pasible la vida de comunidades que habitan cerca”.

Con el fin de que los colombianos y colombianas conozcan aún más las áreas protegidas marinas del país y entiendan su importancia para los ciclos ambientales continentales y para la supervivencia de millones de personas y para cultura de centeneres de comunidades, Parques Nacionales presenta este especial. ¡Bienvenidos a un viaje a la profundidad de las áreas marinas protegidas colombianas!