Infraestructura digna para nuestra gente
- En zonas apartadas del país, nuevas instalaciones mejoran la operación de los Parques Nacionales Naturales y transforman las condiciones de vida de guardaparques que, en muchos casos, permanecen durante días e incluso meses en ecosistemas donde conservar implica enfrentar aislamiento, riesgos, humedad y hasta falta de servicios básicos.
En el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y de San Bernardo, entre las costas de los departamentos de Bolívar y Sucre, el agua potable no siempre ha sido una garantía. Rodeados por el mar y lejos de la ciudad, los guardaparques que permanecen en esta área protegida han tenido que trabajar por mucho tiempo en condiciones adversas. Para hombres y mujeres, actividades cotidianas como cocinar, descansar o abastecerse de agua dependen de la logística y el clima.
“Como todos sabemos, acá no contamos con agua potable, hay que traerla de Cartagena, a unos tanques de almacenamiento que tenemos para una capacidad de 120 toneladas”. Eso cuenta Alberto Peralta, guardaparque de Corales del Rosario y de San Bernardo desde la sede operativa de Isla Grande.
A pocos metros del mar, las cabañas donde permanecen los equipos de trabajo deben adaptarse constantemente a las condiciones que va trazando la cotidianidad en una zona insular, donde muchas veces predomina la humedad, la salinidad y el clima del Caribe.
Peralta explica que recientemente la sede comenzó a ser intervenida. Las adecuaciones incluyeron cambios de cubierta, renovación del sistema eléctrico, mejoramiento de baterías sanitarias y la instalación de canales para recolección de aguas lluvias.
“Tenemos la época de lluvias para recolectar ahí, ahorrar y tener más agua para el consumo diario. Para baños, para cocina y para el consumo nuestro”, explica.
En lugares como este, la infraestructura es prioritaria. Tener acceso a agua, espacios adecuados de permanencia o energía es fundamental para hacer productivas sus jornadas de trabajo.
“Aquí prácticamente vivimos”, cuenta Peralta mientras recorre una de las cabañas donde descansan los equipos después de las jornadas en el mar. “Desde aquí hacemos monitoreo, organizamos recorridos y también recibimos visitantes”.
Las mejoras implementadas en Corales del Rosario hacen parte de una estrategia más amplia de provisión de servicios básicos en áreas protegidas remotas. En el cuatrienio, Parques Nacionales ha desarrollado 23 proyectos de potabilización y tratamiento de agua y 12 sistemas de energía solar fotovoltaica, dos de ellos en sectores del propio Parque Nacional Natural Corales del Rosario y de San Bernardo.
Parte de esas soluciones se encuentran hoy en parques como Tuparro, Tayrona, Macuira, Utría, Los Katíos, Sumapaz y Corales del Rosario, áreas donde las distancias, el transporte de materiales y las condiciones climáticas hacen especialmente compleja cualquier intervención.
El desarrollo de este tipo de infraestructura suele requerir soluciones distintas a las de cualquier proyecto convencional. En muchos sectores no existen redes de energía, acceso permanente a agua o facilidad para transportar materiales y realizar mantenimientos. Por eso, los proyectos incorporan sistemas adaptados a las condiciones del territorio, desde tecnologías solares hasta mecanismos de recolección y tratamiento de agua.
En el Parque Corales del Rosario, donde cada desplazamiento depende del clima y las embarcaciones disponibles, esas mejoras terminan teniendo un impacto silencioso pero esencial. Porque detrás de cada monitoreo coralino, recorrido de vigilancia o jornada de conservación marina, hay equipos humanos que necesitan condiciones mínimas para permanecer en la zona.
Por todo ello, en nuestras islas conservar también empieza por hacer realidad eso de “Agüita pa´mi gente”.

