Biodiversidad y convivencia: acuerdos que nacen del diálogo

Biodiversidad y convivencia: acuerdos que nacen del diálogo

16 de abril de 2026

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La interacción permanente con los campesinos, pueblos indígenas y comunidades afro forma parte de la estrategia para conservar la riqueza natural y cultural que albergan las áreas protegidas de Colombia. Desde agosto de 2022 hasta diciembre de 2025, hemos suscrito 1.789 acuerdos de conservación, que representan el compromiso para el cuidado de 80.000 hectáreas en todo el país.

Por: María Alejandra Moreno Tinjacá

Desafíos como la deforestación, la minería ilegal, la ganadería extensiva y la contaminación acechan cada día a los parques nacionales de Colombia. Allí, imponentes paisajes resguardan ríos de colores, montañas majestuosas, páramos y selvas; ecosistemas que albergan en su interior ejemplares de jaguares, osos, aves e infinidad de plantas, todos cruciales para la vida. Por eso los guardaparques ejecutan acciones concretas que velan por la integridad de estas áreas y la de aquellas personas que habitan o colindan con ellas.

Para lograrlo, PNN cultiva el diálogo social como una ruta propicia para generar acuerdos con las comunidades indígenas, afro y campesinas en esos territorios, buscando soluciones para el bienestar de los ecosistemas y el de las personas.

Las comunidades de Tumaradó, ubicadas en el área de influencia del Parque Nacional Natural Los Katíos, en la región del Darién y Urabá, tienen acuerdos de uso y manejo de los recursos hidrobiológicos y de la actividad de pesca. Crédito: Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Estas iniciativas son una tarea que requiere aunar esfuerzos entre el Gobierno nacional, los campesinos, las comunidades étnicas, ONG, el sector privado y la sociedad en general para que los objetivos de conservar la biodiversidad del país sean una realidad, y para hacer frente a las principales tensiones.

En este contexto, y frente a la diversidad de comunidades que habitan o son vecinas de los parques, para cada una de ellas hay una estrategia y un marco legal para avanzar en conversaciones que faciliten acuerdos. Por ejemplo, con las comunidades indígenas, el instrumento que implementamos es el Régimen Especial de Manejo, donde se tejen las visiones de las partes sobre planeación, implementación y seguimiento de acciones coordinadas, para la conservación de las áreas protegidas.

Logramos uno de ellos en 2025 en el Parque Nacional Natural Las Orquídeas. Se trata de un hito que fortalece el trabajo conjunto con las comunidades indígenas Embera Eyabida de los resguardos Valle de Pérdidas y Chaquenodá. Nuestra relación con estas comunidades ha permitido consolidar procesos conjuntos de conservación y gobernanza territorial.

El trabajo articulado ha permitido fortalecer la cultura, la organización comunitaria y las acciones de conservación dentro del Parque Nacional Natural Las Orquídeas. Crédito: Parques Nacionales Naturales de Colombia.

La consulta previa del Plan de Manejo (2019) y sus trece acuerdos marcó un precedente para el desarrollo del Régimen Especial de Manejo “Zôrârâ kirinchadê”, potenciando pilares como el gobierno propio, la conservación ambiental, la cultura y la gestión comunitaria.

“Juntos seguimos avanzando en la protección del territorio. Es un camino de varios años que hoy nos alegra que se materialice con la firma y que, además, sigue fortaleciendo nuestra relación con las comunidades”, señala John Jairo Restrepo, jefe del Parque Nacional Natural Las Orquídeas.

Con los campesinos suscribimos acuerdos de conservación y, desde agosto de 2022 hasta diciembre de 2025, ya hemos firmado 1.789, que representan el compromiso para el cuidado de 80.000 hectáreas en todo el país. Son 396 acuerdos más que en el cuatrienio anterior y proyectamos 208 adicionales para 2026. Todos ellos son fruto del diálogo directo, la escucha atenta de las necesidades campesinas para proponer conjuntamente soluciones que beneficien tanto a las comunidades como a la naturaleza.

Entre las estrategias de conservación está la siembra de plantas nativas. Crédito: Parques Nacionales Naturales de Colombia.

En estas soluciones entregamos, por ejemplo, baños, tanques de agua, paneles solares y capacitaciones en sistemas productivos que mejoran el buen vivir de las familias. Por su parte, los campesinos se comprometen a cuidar los recursos naturales que hay en el área. Siembran árboles nativos, evitan talar y aceptan destinar hectáreas únicamente para la conservación y generar cambios en el uso de los recursos naturales”, explica Daniel Rincón, del grupo de relacionamiento campesino de Parques Nacionales.

Entrega de tanques de agua en la vereda El Triunfo en el Parque Nacional Natural La Paya. Crédito: Parques Nacionales Naturales de Colombia.

“El diálogo social es el activo más preciado de Parques. Hay temas en los que no estamos de acuerdo; sin embargo, identificamos en qué sí lo estamos y por ahí trabajamos para conservar y mejorar la calidad de vida de las personas”, señala Marta Díaz, subdirectora de Gestión y Manejo.

Ese tipo de encuentros nos unen a comunidades como las de la Serranía de San Lucas, empeñadas en proteger su territorio. Han liderado propuestas de protección que incluyen los bosques y el agua, el Cerro 1.800, el Cerro La Teta y la protección de ríos y quebradas, demostrando el compromiso social por la defensa del ambiente para el disfrute presente y el de las generaciones futuras.

En Tiquisio, sur de Bolívar, se realizó el “Pacto por la Vida y la Paz con la Naturaleza en la Serranía de San Lucas” para socializar la propuesta integral para la declaratoria del Distrito Nacional de Manejo Integrado, basada en estudios técnicos y diálogo social. Crédito: Rodrigo Durán.

Estas iniciativas locales de conservación han inspirado la ruta para pensar en un área protegida nacional. La categoría propuesta por Parques Nacionales Naturales de Colombia y el Gobierno nacional es un Distrito Nacional de Manejo Integrado que permitiría mantener los beneficios que ofrece la Serranía de San Lucas a las comunidades locales y al país. Este proceso lleva más de diez años y tiene el reto de conseguir acuerdos con las comunidades de la zona afectadas por fenómenos como la minería ilegal, cultivos de uso ilícito, deforestación y presencia de actores armados.

La Serranía de San Lucas, ubicada entre el sur de Bolívar y Antioquia, protege un ecosistema estratégico de alta biodiversidad, bosques andinos y subandinos, y sus cuencas hidrográficas. Crédito: Rodrigo Durán Bahamón.

“Los grupos armados no dan tregua, la presión es constante. Nosotros necesitamos garantías para cuidar nuestra vida y la naturaleza y así encaminar los procesos”, señala Orlando*, un campesino de la Serranía San Lucas que participó en el “Encuentro Regional por la Vida y la Naturaleza” en Tiquisio, para socializar la propuesta de la nueva área protegida. Entre sus palabras hubo un clamor por tener paz en su territorio y poder vivir del campo.

Este clamor no es exclusivo de esta región; se suma al de otros campesinos, indígenas y comunidades afro que padecen los conflictos tanto como los ecosistemas protegidos. “El conflicto ha sido transversal a los parques y al cuidado de la naturaleza. Nos han prohibido entrar al territorio, han asesinado guardaparques, han sembrado cultivos de uso ilícito y han minado algunos parques, pero, aun así, nosotros siempre hemos estado en el territorio y hemos trabajado por la conservación y la comunidad”, señala el jefe Joselito Vargas Acevedo, del Parque Nacional Natural Catatumbo Barí.

Ante estas situaciones, Parques Nacionales ha participado activamente con insumos para las mesas de diálogo que lidera el Gobierno con las FARC-EP (Estado Mayor de Bloques y Frentes [EMBs]) y otros grupos. Nuestros expertos han contribuido a preparar sesiones, han acompañado recorridos de verificación de límites y han liderado la caracterización de las comunidades que habitan en el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete para entablar un diálogo con ellas y, mediante un trabajo conjunto, encontrar caminos que habiliten nuevos espacios para seguir conservando

En este especial periodístico conocerán más del diálogo social y su aporte al bienestar de las personas y la protección de los ecosistemas.

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