El PNUD, Canadá y Parques Nacionales Naturales de Colombia lanzan Corredores de Resiliencia para fortalecer la adaptación climática en Colombia

El PNUD, Canadá y Parques Nacionales Naturales de Colombia lanzan Corredores de Resiliencia para fortalecer la adaptación climática en Colombia

22 de mayo de 2026
  • Con una inversión de más de CAD $6 millones del Gobierno de Canadá, el PNUD fortalecerá la adaptación climática a través de la conservación, la restauración y la prevención de incendios forestales.
  • La iniciativa beneficiará a más de 4.100 personas en los Corredores de El Oso y el Agua (Cundinamarca) y BioSur (Nariño y Alto Putumayo)
  • Más de 1.500 hectáreas serán restauradas en ecosistemas estratégicos vulnerables al cambio climático e incendios forestales.

Bogotá, Colombia, – En un contexto de aumento de sequías, incendios forestales y eventos climáticos extremos, Colombia impulsa una nueva apuesta territorial para fortalecer la resiliencia de comunidades y paisajes estratégicos para el agua y la biodiversidad. El proyecto Corredores de Resiliencia promoverá restauración ecológica, prevención y manejo integral del fuego y soluciones basadas en la naturaleza en territorios de Cundinamarca, Nariño y Alto Putumayo, entendiendo que las áreas protegidas no funcionan de manera aislada, sino como parte de corredores ecológicos y sociales más amplios que sostienen la conectividad, la regulación hídrica y la adaptación climática.

Frente a este panorama, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el apoyo del Gobierno de Canadá y en articulación con Parques Nacionales Naturales de
Colombia (PNNC) y la Dirección Nacional de Bomberos de Colombia, lanzó el proyecto Corredores de Resiliencia: conectando a las personas, la naturaleza y el manejo integrado del fuego para la adaptación climática, una iniciativa orientada a fortalecer capacidades locales, restaurar ecosistemas estratégicos y consolidar modelos de adaptación climática construidos junto a las comunidades.

La iniciativa se implementará durante los próximos tres años en territorios estratégicos de Cundinamarca, Nariño y Alto Putumayo, con una inversión superior a CAD $6 millones (dólares canadienses), equivalentes aproximadamente a USD $4,4 millones, para fortalecer capacidades locales mediante restauración regenerativa, prevención y manejo integral del fuego, soluciones basadas en la naturaleza y mecanismos financieros innovadores.

Para la embajadora de Canadá, Elizabeth Williams, este proyecto “busca algo muy claro: fortalecer la resiliencia de las comunidades, proteger la biodiversidad y generar oportunidades sostenibles. Y lo hace no solo con acciones en territorio, sino también, promoviendo mecanismos innovadores de financiamiento que permitan ampliar su alcance en el tiempo. El cambio climático y la pérdida de biodiversidad requieren acciones colectivas y alianzas sólidas entre gobiernos, comunidades, cooperación internacional y el sector privado.”

Frente a estos desafíos, Corredores de Resiliencia propone una intervención territorial que combina restauración ecológica, fortalecimiento comunitario y manejo integral del fuego para aumentar la resiliencia de ecosistemas y comunidades. “En un contexto donde el cambio climático exige respuestas cada vez más articuladas y territoriales, iniciativas como Corredores de Resiliencia demuestran que la alianza entre el Gobierno de Colombia, las comunidades y la cooperación internacional es fundamental para construir soluciones sostenibles para el país.”, señaló Edith Bastidas, viceministra de Políticas y Normalización Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Durante los próximos tres años, el proyecto buscará restaurar 1.500 hectáreas, fortalecer grupos forestales comunitarios para su articulación con cuerpos de Bomberos Voluntarios y unidades comunitarias, y beneficiar directamente a más de 4.100 personas en los corredores del Oso y el Agua, en Cundinamarca, y BioSur, en Nariño y Alto Putumayo, con un enfoque explícito de equidad de género.

“Corredores de Resiliencia no se limita a la respuesta ante incendios. Apunta a construir capacidades locales de largo plazo, a través de mecanismos financieros innovadores —como pagos por servicios ambientales y créditos de biodiversidad— que permitan a las comunidades ser protagonistas de la gestión y conservación de sus propios ecosistemas”, manifestó el Representante Residente del PNUD, Claudio Tomasi.

“Las áreas protegidas no pueden entenderse como territorios aislados. Son núcleos de resiliencia desde donde se sostiene agua, biodiversidad y estabilidad climática para millones de personas. Este proyecto busca precisamente fortalecer esa conectividad ecológica y social frente a los impactos crecientes del cambio climático”, afirmó Luisz Olmedo Martínez Zamora, director de Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Además de las acciones en territorio, el proyecto impulsará mecanismos financieros innovadores —como pagos por servicios ambientales, fondos comunitarios, bancos de hábitat y créditos de biodiversidad— con el objetivo de movilizar cerca de CAD $12 millones adicionales para fortalecer procesos de restauración, conservación y adaptación climática liderados desde los territorios.
Para la Capitán en Jefe, Lina María Marín, Directora Nacional de Bomberos, “hoy entendemos que conservar también es proteger la vida desde los territorios y las comunidades. Colombia es un país biodiverso y étnico, donde pueblos indígenas, afrodescendientes, raizales y comunidades campesinas han cuidado históricamente los ecosistemas estratégicos del país. Desde la Dirección Nacional de Bomberos estamos transformando nuestra manera de actuar, llevando el programa a esos rincones donde existe un enorme conocimiento ancestral sobre el manejo y la conservación del territorio”:

Los corredores priorizados concentran ecosistemas estratégicos fundamentales para la regulación hídrica y la conectividad ecológica. En el Corredor del Oso y el Agua – Cundinamarca, el trabajo se desarrollará en municipios como Guasca, Guatavita, La Calera, Sopó y Tocancipá, en articulación con áreas protegidas como El Parque Nacional Natural Chingaza y El Parque Nacional Natural Sumapaz. En el Corredor BioSur, la intervención llegará a municipios de los departamentos de Nariño y Alto Putumayo vinculados a ecosistemas altoandinos y amazónicos, incluyendo territorios asociados a los Santuarios de Flora y Fauna Galeras y La Corota, al Distrito Nacional de manejo integrado Cabo Manglares Bajo Mira y Frontera y al Santuario de Flora Plantas Medicinales Orito Ingi-Ande.

Corredores de Resiliencia busca ir más allá de la respuesta a emergencias: fortalecer capacidades locales para anticiparse al riesgo climático y consolidar modelos de adaptación construidos junto a las comunidades. La experiencia en Colombia y América Latina ha demostrado que la restauración de ecosistemas, la protección de corredores estratégicos y la preparación frente a incendios son fundamentales para reducir la vulnerabilidad frente a sequías, pérdida de biodiversidad y otros eventos extremos. Con este proyecto, las entidades aliadas esperan avanzar hacia territorios más resilientes, con sistemas de alerta temprana y ecosistemas mejor preparados para proteger el agua, la biodiversidad y los medios de vida de miles de familias rurales.