Monitoreo para conservar la vida

Monitoreo para conservar la vida

22 de febrero de 2026

Pensar en los Parques Nacionales Naturales de Colombia es dirigir la mirada hacia paisajes que se destacan por sus imponentes montañas, volcanes, ríos de colores, páramos, bosques y océanos. Ecosistemas que son el hábitat de osos, insectos, tortugas, jaguares, venados, peces, reptiles y diversidad de plantas que prestan servicios naturales que sostienen la vida.  Los parques salvaguardan cerca del 80 % de los ecosistemas del país y albergan más de 24.400 especies de flora y fauna, lo que equivale al 35 % de las especies registradas en Colombia.

Estas áreas protegidas, 65 en todo el territorio nacional, son estratégicas y cruciales, de ahí la importancia de cuidarlas y velar por su conservación. En esta ardua tarea, más de 2.000 guardaparques recorren, observan, analizan y vigilan qué sucede en el entorno. Ellos son un pilar fundamental para el manejo de los parques y el oportuno seguimiento del estado de los ecosistemas, sus especies y amenazas al equilibrio ecológico. Este monitoreo es uno de los principales mecanismos para evaluar el cumplimiento de la misión institucional.

“Nosotros en cada recorrido en La Macarena, observamos si los senderos abiertos al ecoturismo sufren impactos en el suelo, o si vemos cambios en la flora vamos recopilando la información para tomar acciones frente a las amenazas o presiones. En este caso, por ejemplo, estamos apoyando una investigación que consiste en el desarrollo de una herramienta ecohidráulica para realizar el monitoreo de la planta acuática (Rhyncholacis clavigera) y poder protegerla para que las generaciones futuras también se maravillen con su esplendor”,

señala Victor Andrés Guerrero,  guardaparque del Parque Nacional Natural Sierra de la Macarena.

Desde 2022, Parques Nacionales avanza en la estructuración, estandarización y articulación de los programas de monitoreo, fortaleciendo su integración con la investigación, la planeación y la toma de decisiones de manejo. Eso ha permitido pasar de esfuerzos aislados a un enfoque más coordinado y basado en evidencia, donde la información generada orienta acciones concretas de conservación, restauración, control y uso público en las áreas protegidas y sus territorios asociados.

Ese esfuerzo tiene logros importantes:

Monitoreo para proteger la vida en todas sus formas

“Si perdemos esta especie única en nuestro planeta, estaríamos perdiendo millones de años de historia. De ahí la importancia de conservarlos”,

asegura el biólogo Juan Camilo Bonilla del Parque Nacional Natural Chingaza refiriéndose a una de las especies más entrañables para los colombianos.

Ante la urgencia de cuidarlos, el país implementa la “Estrategia para la conservación del oso andino en los Parques Nacionales Naturales de Colombia”, proyectada hasta 2031. Hacerlo es crucial para conservar una especie esencial para el equilibrio de los ecosistemas andinos.

“Es un esfuerzo muy importante en América Latina que están liderando desde los Parques Nacionales Naturales de Colombia con un objetivo claro: el monitoreo de la población del oso andino y de los factores que afectan su conservación, tales como pérdida de bosques y páramos, degradación de su hábitat debido a la ganadería extensiva, caza furtiva y los monocultivos”,

explica el biólogo Robert Márquez, gerente de la Alianza para la Conservación del Oso Andino (ABCA), quien participa en el proyecto desde su planeación y lo ha ejecutado durante años.

Más logros de investigación y monitoreo

Esta información es la base para el trabajo futuro, con el que se proyecta consolidar la Biblioteca Virtual de Investigaciones en Parques, así como publicar el sitio web de investigación de la entidad, donde serán dispuestos para consulta pública datos, cifras, investigaciones y otros materiales generados en las áreas protegidas. También fortalecerá el Sistema de Información Geográfico de Investigación y Monitoreo, una herramienta para consolidar, visualizar e interpretar datos geográficos de investigación y compartir información valiosa y análisis espaciales avanzados con la ciudadanía.

Esta es una de las líneas estratégicas y misionales de Parques Nacionales, que no solo protege la biodiversidad, sino también el conocimiento asociado a las personas que han habitado los territorios y que, a través de los siglos, han establecido diferentes relaciones con el entorno y sus ecosistemas, en las que se entrecruzan lo cultural y lo biológico, dando vida a lo biocultural. Esto resulta clave para trabajar de la mano con las comunidades y así contribuir al cuidado del medio ambiente.

Precisamente, las interacciones de las comunidades con la naturaleza, las diferentes perspectivas desde la academia y los conocimientos tradicionales, le dieron vida a un proyecto que puso a conversar a artistas, investigadores comunitarios y estudiantes, entre otros, en el cuidado de las áreas protegidas y sus territorios. Así nació un programa de estímulos al conocimiento que exalta la vida.

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