Educación ambiental que construye paz con la naturaleza
En los últimos tres años, la educación ambiental en Colombia ha dado pasos trascendentales enfocados en la construcción de paz y reconciliación con la naturaleza. Niños y jóvenes son protagonistas del cuidado de ecosistemas vitales para el planeta.
En el Primer Encuentro Nacional de Comunicación y Educación Ambiental, más de 65 educadores ambientales compartieron experiencias y herramientas pedagógicas. Allí comprendieron que su tarea cotidiana era una herramienta poderosa para generar apropiación y compromiso colectivo con la naturaleza y la vida.
“El encuentro con los demás guardaparques que dan todo de sí en los procesos educativos, pone en el radar las perspectivas, fortalezas, retos, necesidades y apuestas colectivas de las diferentes áreas protegidas en el cumplimiento de la misión de la institución por conservar la diversidad biológica y cultural del país”, comenta Héctor Javier Niño, educador ambiental del Parque Nacional Natural Los Katíos, ubicado en la región del Darién y Urabá.
Desde entonces, Parques Nacionales Naturales ha consolidado el enfoque pedagógico Pedagogías para la paz, que promueve la reconciliación con la naturaleza a través de herramientas cognitivas y experienciales que consideran la diversidad étnica, de género y edad en las áreas protegidas y las comunidades locales.
Dentro de este enfoque está Aulas vivas para la paz, una línea de acción que convierte las áreas protegidas en espacios donde estudiantes y docentes viven experiencias inmersivas en la naturaleza. Esta estrategia se materializa en programas como lo que se mencionan a continuación:
Colegio al Parque Natural, que ha crecido de 2 a 11 áreas protegidas en tres años, incluyendo Chingaza, Otún Quimbaya, Galeras, Cueva de los Guácharos, Gorgona, Utría, Los Katíos, Pisba, Estoraques, Guanentá y Tayrona. Más de 2.000 estudiantes, docentes y padres de familia de 30 instituciones educativas han participado, generando aprendizajes significativos y fortaleciendo la conexión emocional con la naturaleza.
En las Escuelas vivas, Parques Nacionales Naturales fortalece su presencia territorial y construye relaciones de confianza, respeto y corresponsabilidad con la naturaleza. Más de 300 instituciones educativas han sido parte de estos procesos y han permitido la creación de 50 propuestas de semilleros escolares, de los cuales 35 fueron apoyados con recursos en especie.
A este proyecto también se suma la academia, que ve en la educación ambiental y en el apoyo técnico de los guardaparques una oportunidad para incidir en los territorios. Por ejemplo, en Casuarito, un corregimiento de Puerto Carreño, a orillas del río Orinoco y en zona de influencia del Parque Nacional Natural El Tuparro, donde el ecoturismo representa una oportunidad para visibilizar el territorio y proteger su fauna, su flora y su cultura.
Frente a esta riqueza, “hemos trabajado con los guardaparques en el Proyecto Escolar Ambiental, donde empezamos con el tema de la buena disposición de las basuras, una problemática que teníamos en el territorio. Luego, en un programa de ecoturismo, tuvimos la oportunidad de ir con los estudiantes para conocer el parque y recibir una clase de avistamiento de aves”,
relata Maydé Barajas, coordinadora académica y líder del proyecto ambiental escolar en el Colegio Antonia Santos.
Estos estudiantes, quienes ya conocen y comprenden el valor ambiental y turístico del parque, podrían integrar servicios ecoturísticos contribuyendo al desarrollo local y a la sostenibilidad de la región. En palabras de Shalver Ruiz, guardaparque de El Tuparro,
“todas estas acciones tienen como eje transversal la educación ambiental, entendida como un elemento fundamental para la conservación y el uso responsable del patrimonio natural”.
La cultura ambiental y del cuidado de la fauna, flora y riqueza arqueológica son los pilares del proyecto ecoturístico realizado en la Institución Educativa Antonia Santos. “En este proceso de educación desde el parque El Tuparro se siguen fortaleciendo las capacidades técnicas y operativas por medio del diálogo de saberes como una estrategia que permite poner en valor los atractivos naturales y culturales del territorio y generar sentido de apropiación con su entorno, con el objetivo que trascienda en las generaciones futuras”, asegura Édgar Olaya, director de la Territorial Orinoquia.
Otro ejemplo es Las Orquídeas, área protegida donde Parques Nacionales desarrolla procesos de educación ambiental con las comunidades indígenas y campesinas ubicadas al interior y en zonas aledañas al área protegida. Con ellos se fortalece la apropiación y la valoración social del parque.
Asimismo, en articulación con las comunidades de los resguardos Valle de Pérdidas y Chaquenodá, han construido herramientas didácticas y educativas para fortalecer procesos educativos y prácticas culturales. “Para mí los procesos de educación ambiental son fundamentales, pues permiten fortalecer el relacionamiento con las comunidades que habitan en las áreas protegidas, contribuir a la construcción de país, reconocer las dinámicas de los territorios y asumirse como actores estratégicos en la conservación de estas áreas”, dice Maricela Piedrahita, guardaparque del Parque Nacional Natural Las Orquídeas.
Junto a Parques Nacionales Naturales de Colombia, más personas participan en espacios creados para conocer las áreas protegidas y entender su importancia para el bienestar humano. Mientras que en 2022 participaron 2.659 personas, para 2025 esta cifra creció hasta 13.763, es decir, cinco veces más. Entre 2023 y 2025, casi 38.000 personas han sido capacitadas, fortaleciendo su vínculo con la naturaleza y el reconocimiento de las áreas protegidas como valor público.
Esas personas aprenden sobre biodiversidad, cultura y estrategias de conservación, sobre los parques nacionales naturales y sus contextos sociales y territoriales, instrumentos de planeación y los valores que merecen ser conservados, sistemas sostenibles, acerca de los servicios que nos presta la naturaleza y sobre restauración ecológica y participativa, entre otras.
En estas capacitaciones están con frecuencia integrantes de instituciones educativas, autoridades indígenas, fuerza pública, entidades territoriales, comunidades afro y campesinas, juntas de acción comunal o prestadores de servicios.
Principales hallazgos: (recuadro diseñar)
- Las prácticas pedagógicas de activación en lugares estratégicos de municipios y ciudades son una alternativa para involucrar a los ciudadanos en estrategias de conservación y su relación con el bienestar humano.
- En términos de relación con la comunidad, autoridades y grupos locales, las prácticas comunicativas y educativas facilitan diálogos de saberes y la construcción de perspectivas conjuntas para armonizar en el manejo y gestión territorial ambiental.
- La educación ambiental contribuye al reconocimiento del área protegida como autoridad ambiental y como núcleo de integración territorial.


