Ecoserranía: conservando el bosque de la mano de las comunidades

Ecoserranía: conservando el bosque de la mano de las comunidades

1 de octubre de 2026
  • En Segovia, Antioquia, familias campesinas compartieron experiencias de forestería comunitaria, conectividad ecológica y conservación de grandes rapaces, mostrando cómo proteger el bosque, generar oportunidades y fortalecer a las comunidades pueden avanzar de manera conjunta. El encuentro hizo parte de un nuevo Taller de Intercambio de Experiencias y Saberes Ambientales, en la ruta para la declaratoria del DNMI Serranía de San Lucas y en sintonía con la Agenda ABC -Agua, Biodiversidad y Comunidades- 

Adolfo Correa (Corantioquia)  Rodrigo Durán Bahamón (PNNC)

En la vereda Helechal, municipio de Segovia, Antioquia, la Asociación Ecoserranía, organización de desarrollo social sin ánimo de lucro, nos abrió las puertas para conocer una experiencia construida alrededor de una pregunta esencial para el futuro de la Serranía de San Lucas: ¿cómo hacer que conservar el bosque sea también una opción viable para las familias que viven de él? Desde 2018, esta organización comunitaria viene trabajando con familias campesinas para proteger el bosque natural mediante forestería comunitaria, manejo legal, organización familiar y generación de ingresos, en un territorio donde estas apuestas conviven con fuertes presiones por la extracción de madera y la minería de oro. 

La propuesta parte de una idea sencilla, aunque difícil de llevar a la práctica: aprovechar el bosque sin transformarlo. Las familias vinculan áreas boscosas a compromisos de conservación y manejo, mientras avanzan en aprovechamiento selectivo, reposición, viveros, recolección de semillas y nuevas posibilidades asociadas a productos forestales no maderables y turismo de naturaleza. La organización cuenta además con planes de manejo forestal y ha avanzado en la comercialización legal de madera, sometiendo su aprovechamiento a reglas, evaluación técnica y seguimiento de la autoridad ambiental (Corantioquia).

Pero la experiencia también deja claro que la sostenibilidad no consiste simplemente en cortar un árbol y sembrar otro. Un bosque es una red de relaciones: árboles de distintas edades y especies, fauna, semillas, agua, refugios y lugares de reproducción. Por eso, el reto es demostrar que después de cada aprovechamiento el ecosistema mantiene su diversidad, capacidad de regeneración y funcionalidad. Al mismo tiempo, Ecoserranía enfrenta una dificultad concreta: competir con madera extraída ilegalmente, que no asume los costos de inventarios, trámites, controles y manejo que sí debe asumir una organización que trabaja dentro de la legalidad.

Paola Urrego Pineda, líder forestal de Ecoserranía desde el 2020, nos cuenta que la asociación nació con el objetivo de evitar la indiscriminada destrucción  de las montañas de San Lucas y que los campesinos aprendieran a vivir de los bosques a través de la forestería comunitaria, para ella este encuentro le permitió conocer nuevas perspectivas al trabajo futuro que puede hacer la asociación.

Durante el encuentro apareció otra pieza fundamental: los bosques necesitan permanecer conectados. El análisis del Esquema de Conectividades Ecosistémicas  socializado por Adolfo Correa -profesional especializado de áreas protegidas y otras estrategias de conservación- de CorAntioquia, permitió mirar el bosque de Helechal no como una isla, sino como parte de una red que puede relacionarse con otros fragmentos de la Serranía. Restaurar áreas, proteger rondas hídricas, establecer cercas vivas, impulsar sistemas agroforestales y construir acuerdos con predios vecinos pueden convertirse en “puentes” que faciliten el movimiento de las especies y mantengan los procesos ecológicos del paisaje.

Y entonces las aves ayudaron a contar la misma historia desde otra perspectiva. Durante el encuentro, el Proyecto Grandes Rapaces Colombia presentó una experiencia que ha sido inspiración para su comunidad. Franklin Urrego, campesino de la vereda “El Pescado” en Segovia, relató cómo él y su hermano pasaron de trabajar como aserradores y cazadores a convertirse en divulgadores y defensores de estas especies. En los bosques de la zona se ha reportado la presencia de águila harpía, águila crestada real y otras grandes rapaces, cuya permanencia depende de grandes árboles, sitios de anidación, disponibilidad de presas y bosques funcionales conectados entre sí.

Estas experiencias fueron compartidas durante el Taller de Intercambio de Experiencias y Saberes Ambientales, realizado los días 23 y 24 de septiembre con recursos del Convenio 375 de 2025, suscrito entre WWF Colombia y Parques Nacionales Naturales de Colombia. El encuentro hizo parte de la ruta para la declaratoria del Distrito Nacional de Manejo Integrado -DNMI- Serranía de San Lucas, liderada por Parques Nacionales Naturales de Colombia, una categoría que busca articular la preservación, la restauración y los usos sostenibles, reconociendo el papel de las comunidades que históricamente han construido su vida en este territorio.

En este marco, la propuesta del DNMI se articula con la Agenda ABC -Agua, Biodiversidad y Comunidades- del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, que plantea avanzar hacia un desarrollo regenerativo en el que proteger y producir no sean objetivos opuestos. En la Serranía de San Lucas, esta visión se traduce en conservar y restaurar los ecosistemas, fortalecer alternativas productivas sostenibles y generar oportunidades para las comunidades locales a partir del cuidado y uso responsable del territorio.

Helechal deja así una reflexión que trasciende sus límites veredales: conservar no es solamente proteger un fragmento de bosque, sino mantener las relaciones que lo hacen funcionar y construir condiciones para que quienes deciden cuidarlo puedan permanecer en el territorio. Forestería comunitaria, restauración, conectividad, monitoreo, valor agregado y conservación de fauna constituyen piezas de una misma apuesta: que el bosque tenga más valor en pie y conectado que transformado o agotado.