Representatividad y Prioridades de Conservación en el SINAP

I. La Representatividad Ecológica en El SINAP:

El Sistema Nacional de Áreas Protegidas es representativo ecológicamente, si en el conjunto de sus áreas protegidas i) se encuentran “muestras” de la biodiversidad del país en sus diferentes niveles (genes, especies, comunidades y ecosistemas) y ii) si estas áreas y los sistemas en los que se encuentran, cuentan con las cualidades necesarias para garantizar su viabilidad en el largo plazo.  Los análisis de representatividad han cobrado una mayor relevancia en el marco del Convenio de Diversidad Biológica (CDB), del cual hace parte Colombia, mediante la Ley 165 de 1994. Para la implementación del convenio se estableció el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011 – 2020 y sus Metas de Aichi. De acuerdo con la meta 11, “para 2020, al menos el 17% de las zonas terrestres y de las aguas interiores y el 10% de las zonas marinas y costeras, especialmente las que revisten particular importancia para la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas, se habrán conservado por medio de sistemas de áreas protegidas administrados de manera eficaz y equitativa, ecológicamente representativos y bien conectados, y de otras medidas de conservación eficaces basadas en áreas, y estas estarán integradas a los paisajes terrestres y marinos más amplios”.

Con este propósito, en Colombia durante las últimas dos décadas se ha venido avanzando en la identificación de vacíos de conservación, que han orientado el desarrollo de portafolios de prioridades de conservación. Los ejercicios se han desarrollado a diferentes escalas cartográficas con base en la disponibilidad de la información sobre unidades bióticas y ecosistémicas. De estos estudios, el análisis de representatividad a escala 1:500.000 (¿Qué y dónde conservar?, Andrade, G., & Corzo, G. 2011), identificó 240 unidades de análisis bioticas para el país, de las cuales 74 unidades terrestres se encontraban en ese momento en omisión. De éstas, a 2018 se incorporaron al Sistema Nacional de Áreas Protegidas 33 unidades, dieciocho (18) de ellas en ecosistemas priorizados en el CONPES 3680 de 2010, tres (3) en ecosistemas secos, cinco (5) en los ecosistemas propios de la región biogeográfica de la Orinoquia, seis (6) en ecosistemas costeros y cuatro (4) en la Serranía de Perijá.

El escenario establecido en materia de vacíos de conservación en relación con la escala 1:500.000 (ver mapa 1) (Andrade, G., & Corzo, G. (2011) ¿Qué y dónde conservar?), se detalla en la Tabla 1:

 

Con respecto a la representatividad ecológica del SINAP, se observa un incremento continuo desde 1969 hasta el año 1989. Después, entre 1989 y 2004 -periodo en el cual se declararon 109 áreas protegidas- se estabiliza el incremento, debido a que la superficie declarada en este periodo aportó a la sumatoria en las unidades de análisis ecosistémico ya representadas. Para los años siguientes se recupera la tendencia creciente, y para el año 2010, se contaba con un 73% de unidades de análisis en el sistema, comportamiento de incremento que continúa hasta 2018 donde la representatividad alcanza un valor de 83% (199 unidades).

Durante las últimas décadas se ha venido avanzando en la identificación de vacíos de conservación en el país, los ejercicios se han desarrollado a diferentes escalas cartográficas con base en la disponibilidad de la información sobre unidades bióticas y ecosistémicas. En la actualidad el nivel de referencia cartográfico de mayor detalle corresponde a la escala 1:100.000, con base en la información generada por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt –IAvH-, a partir del mapa de biomas y Unidades Bióticas incorporadas en el mapa de ecosistemas continentales, costeros y marinos de Colombia, (IDEAM et al, 2017). Con base en esta información se identificaron 399 unidades de análisis ecosistémico (Biomas IAvH) para los ámbitos continental e insular.  Con esta información a partir de 2018 se ha realizado un análisis de la representatividad a nivel continental y con los registros de inscripción de áreas protegidas en el Registro Único de Áreas Protegidas (RUNAP). Ver tabla 2

 

A la fecha 250 unidades bióticas no alcanzan la meta de conservación del 17%. De estas, 74 aún no se encuentran representadas. Durante el primer semestre de 2020, 6 unidades que no cumplen la meta del 17 % mejoraron su categoría de representatividad, de estas, 5 unidades de análisis no estaban representadas, con lo cual se logró incrementar la representatividad en el SINAP en un 2,2%. En el mapa 2, se muestra la última actualización de la especialización del análisis de representatividad, tomando como referencia la meta AICHI 11 para análisis continentales.

 

Mapa 2. Representatividad para el ámbito continental del SINAP a Junio 2020

Fuente: Parques Nacionales Naturales de Colombia – PNN, 2019

 

En términos generales durante el transcurso de 2020, se han mejorado las categorías de representatividad en unidades bióticas de zonas áridas en inmediaciones Cúcuta, así como en unidades del Pacífico Colombiano, y borde oriental de la cordillera Oriental

Con base en los análisis de representatividad, se ha identificado que los biomas sin o con bajos niveles de representatividad, se encuentran asociados a los ecosistemas propios de la Serranía de San Lucas, Estribación sur Sierra Nevada de Santa Marta, Selvas de Matavén, Ecosistemas Secos de Patía, Serranía del Naquén, Serranía de Manacacias, Selvas Transicionales de Cumaribo, entre otros.

De otro lado, para el ámbito marino, se identificaron cinco (5) unidades con omisión  en el 2009 en el área marina (Sobre el mapa de ecosistemas continentales, costeros y marinos de Colombia-IDEAM 2015), a la fecha se encuentran con algún nivel de representatividad en el sistema todas las unidades.  No obstante, y de acuerdo con el Mapa 3, existen unidades con una muy baja representatividad como es el caso de la unidad Caribe Oceánica – Caribe Marino y Palomino Marino, entre otras.

 

De acuerdo con lo anterior algunos de los biomas sin representatividad están asociados a los ecosistemas propios de la Serranía de San Lucas, Estribación sur Sierra Nevada de Santa Marta, Selvas de Matavén, Ecosistemas Secos de Patía, Serranía del Naquén, Serranía de Manacacias, Sabanas inundables de Arauca, Selvas Transicionales de Cumaribo, entre otros.

Para el ámbito marino, el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras -INVEMAR- lidera el ejercicio de “Análisis de vacíos de representatividad ecológica del Subsistema de áreas marinas protegidas de Colombia” (Alonso et al., 2019), tomando como base de análisis 24 áreas marinas protegidas (AMP) del Caribe Colombiano, 12 AMP en el Pacífico y realizando la medición de representatividad sobre “Elementos de Conservación” (14 para el Caribe, 11 para el Pacífico).

Los valores de representatividad en este ejercicio se califican como: Excelentemente Representado: ER: (≥ 60%); Bien representado: BR (30-59 %); Subrepresentado: SR (10-29 %); No representado: NR (< 10 %).

Los resultados de dicho análisis, consignados en el Sistema de Soporte de Decisiones del Instituto (SSD), arrojan los siguientes resultados para la región Caribe (Figura 1).

 

 

Nueve (9) elementos (64,2%) pueden considerarse entonces como subrepresentados o no representados para el Caribe.

Así mismo, la contribución a la representatividad se analiza desde los ámbitos de gestión nacional y regional, con 8 elementos de conservación mejor representados en áreas de carácter regional (57,1%) y 6 en áreas de carácter nacional (42,9%). Ver Figura 2.

 

 

Para el caso del Pacífico, se evaluaron 11 elementos de conservación, de los cuales 2 se encuentran subrepresentados o no representados (18%). (Figura 3).

 

 

Con respecto a la contribución por ámbito de gestión para el Pacífico, las áreas nacionales cuentan con mayores niveles de representatividad para 6 elementos de conservación (54,5%), mientras que las áreas regionales cuentan con mayores niveles para 5 elementos (45,5%) (Figura 4).

 

 

El balance general de representatividad en el ámbito marino para el Sistema de Parques Nacionales (Tabla 3), muestra que en el periodo 2007-2018 se lograron incorporar 8 ecosistemas que estaban sin representatividad y a nivel general se incorporaron 13 ecosistemas que se encontraban en los niveles de subrepresentado, no representado y sin representatividad.  Para el caso del SINAP en el ámbito marino, se encuentra que para el año 2018 no había unidades sin representatividad, y 13 ecosistemas (54%) se encuentran en niveles desde bien representados hasta sobre representados (Tabla 3).

 

 

Para concluir, se puede afirmar que el Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Colombia aún no es ecológicamente representativo, aunque es notorio el esfuerzo por parte de las diferentes Autoridades Ambientales por representar unidades en omisión o con baja representatividad en sus procesos de declaratoria y ampliación de áreas protegidas. Se mantienen 80 unidades sin incorporar al SINAP a escala 1:100000 para el ámbito continental, y aún hay 11 ecosistemas con una representatividad menor al 30% para los ámbitos marino y costero. Se reitera la necesidad de incluir diferentes tipos de información y escalas en los ejercicios de vacíos y prioridades de conservación, incorporando diferentes niveles de biodiversidad.

 

 

II. Prioridades de Conservación

De manera general, se han identificado para el país 33 ejercicios de prioridades de conservación en diferentes escalas y metodologías, con enfoques regionales (Orinoquia, Eje Cafetero, Caribe, Pacífico y Andes Occidentales entre otros) y en algunos casos departamentales (Choco, Antioquia, Valle).

En relación con la incorporación de otras variables para la identificación de vacíos y ejercicios de prioridades, el CONPES 3680 establece que periódicamente se debe incorporar información “en especial datos sobre distribución de especies, cambio climático, beneficios ambientales como el recurso hídrico, representatividad de ecosistemas acuáticos continentales, diversidad cultural y desarrollo sectorial sostenible”.

En ese sentido, se vuelve primordial la inclusión de análisis de la vulnerabilidad potencial de los biomas al cambio climático tomando en cuenta sus diferentes manifestaciones, lo que demuestra que los glaciares andinos, los ecosistemas secos, manglares, playas médanos y/o dunas Tropicales tienen una vulnerabilidad muy alta y Páramos, humedales, bosques de galería y sabanas mal drenadas una alta vulnerabilidad.

En relación con la información a nivel de especies, integrar adecuadamente los datos del SIB, que tiene alrededor de 7’393.893 registros biológicos y 5340 fichas de especies publicadas en el catálogo de la biodiversidad (SIB, junio 2019). Así mismo, se cuenta con información de la evaluación de lista de rojas de ecosistemas terrestres de Colombia construido por Etter et al., información clave para la determinación de vacíos y prioridades.

Para los ambientes marinos, aunque las unidades están con algún nivel de representación se observa que para el Caribe existe una muy baja representatividad para algunas de ellas, en la escala 1:500.000. Se destaca el avance en cuanto a los nuevos insumos trabajados a diferentes escalas para incorporar en el análisis Ecosistemas y Elementos de Conservación (INVEMAR 2019) que imponen nuevos retos al sistema.

Con los nuevos insumos de información técnica con los que se cuenta en la actualidad, se hace necesario continuar con los ejercicios de prioridades de conservación, a fin de orientar el ejercicio en los niveles nacional y regional, integrando variables diferentes a la de la representatividad ecológica, como son: Elementos sociales y culturales que permiten el mantenimiento de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, paisajes transformados con potencial de restauración, servicios ecosistémicos, ecosistemas dulceacuícolas, elementos sectoriales (Hidrocarburos, minas, infraestructura-vías, aeropuertos, puertos, férreas-), frontera agropecuaria, entre otros.

 


Documentos anexos