¿Por qué ser un Guardián de Chiribiquete?

Principalmente porque es necesario conservar esta, el área protegida más grande del país con 4.268.095 ha. La conservación del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete significa conservar un territorio que:

1. Es un archivo de vida que preserva la historia de cómo las especies se han adaptado y reinventado para existir hasta el presente. 960 especies de fauna, 82 de mamíferos, 492 de aves, 60 de reptiles, 57 de anfibios, 60 de peces, 209 de mariposas, y más de 2000 especies de flora, identificadas hasta ahora (2019) dan muestra de ello.
2. Tiene más de 62 tipos de ecosistemas que brindan diferentes beneficios (servicios ecosistémicos) que trascienden los límites de la región en la que se encuentra: regulación del clima, provisión de agua, purificación de aire, captura y almacenamiento de carbono, entre otros.
3. Gracias a su ubicación en el corazón de la Amazonía colombiana es un corredor biológico de vital importancia para la conectividad y conservación de los Andes, la Orinoquía y la Amazonía.
4. Es sitio de importancia e interés general para los pueblos indígenas que lo habitaron y los veinte resguardos indígenas que lo rodean. Actualmente el área se traslapa con un resguardo indígena y es el hogar de pueblos indígenas en aislamiento voluntario (que no tienen contacto fuera de sus comunidades) a quienes es necesario proteger.
5. Se caracteriza por su paisaje considerado como de belleza excepcional y de gran valor natural y cultural. Entre sus planicies y tepuyes hay 70 000 pictografías de aproximadamente 20 000 años de antigüedad que son testimonio de la diversidad biológica y cultural que ha existido a lo largo de miles de años en este lugar; y los tepuyes (inmensas mesas de roca que se levantan sobre la selva, diferenciándolas del resto de montañas del planeta) son muestra de las grandes fases de la historia de la Tierra.

El libro “Chiribiquete, la Maloka Cósmica de los Hombres Jaguar”

El libro “Chiribiquete, la Maloka Cósmica de los Hombres Jaguar” es una obra de gran formato en términos de su alcance y su contenido, que será lanzado –con el apoyo del Grupo SURA- en dos formatos diferentes, como libro de lujo de mesa y como libro de bolsillo, para llegar a la mayor cantidad de público interesado. El libro fue editado por Villegas Editores y Mesa Estandar, en estos dos formatos respectivamente, y en ambos casos, la obra se realiza con un único y original contenido.
Los textos y las imágenes y fotografías que los acompañan son de gran calidad y amplio entendimiento para el público educado. La obra pretende dar una serie de respuestas a un mar de interrogantes que plantean los encuentros y los hallazgos realizados en los 30 años de investigación arqueológica en Chiribiquete, permitiendo cumplir con esa difícil concomitancia entre el rigor científico y la divulgación al público en general. Las aproximaciones teóricas plantean temas de gran relevancia como el papel de los primeros pobladores a esta porción amazónica en el contexto continental; la relevancia de los datos y los hechos obtenidos de las excavaciones; el contenido y las características del relato étnico y cultural de la cultura nómade (cazadora-recolectora) representados en el lenguaje gráfico y simbólico de los murales pictóricos; y, al mismo tiempo, la reconstrucción pormenorizada de una interpretación antropológica de una Tradición Cultural que destaca pasajes desconocidos del registro científico de estos artífices a lo largo de una línea de tiempo desconocida para la historia. Quizás, entre los aspectos más sobresalientes de la obra, está el poder abordar el carácter oculto, hasta ahora, de rituales y ceremonias asociadas al culto del Jaguar y el simbolismo que puede tener el concepto de la jaguaridad en las raíces profundas de nuestro legado cultural milenario. En una hipótesis sugestiva y apoyada desde la arqueología, la etnografía, la astronomía, las etnociencias, la lingüística, la genética y la antropología, en general, se develan aspectos claves de la estructura y el simbolismo de los códigos sagrados, los arquetipos y las manifestaciones de un lenguaje secreto y especializado, perteneciente a la esfera del propio chamanismo sagrado.
Quizás uno de los aspectos claves del libro es su propósito adicional de poder significar el papel excepcional y único del patrimonio cultural que fue recientemente incorporado a la Lista de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO, y en especial a la necesidad que tenemos todos los colombianos e internacionales de acompañar la delicada y magna labor del sistema de Parques Nacionales y del ICANH para poder proteger y resguardar este sitio de las graves amenazas que se ciernen en sus frontera. Para esto, el autor hace una invitación particular a cerrar filas en torno a la institucionalidad y convertirnos todos en los Guardianes de Chiribiquete, del Centro del Mundo.

Su autor: Carlos Castaño-Uribe

Este antropólogo uniandino se especializó en el campo de la arqueología desde un inicio de su carrera, cuando escogió para su tesis de pregrado, un trabajo de investigación práctica en la Ciudad Perdida o Buritaca 200, en la Sierra Nevada de Santa Marta. A partir de este trabajo se relacionó estrechamente con la historia Tayrona y con las comunidades aborígenes del parque nacional y arqueológico ubicado en la Sierra, con los cuales comparte una relación cercana hasta el día de hoy. Posteriormente adelantó sus estudios de doctorado en Antropología Americana en la Universidad Complutense de Madrid, en el marco del cual participó en las excavaciones arqueológicas en Granada, España, con el arqueólogo y antropólogo físico Miguel Botella. Castaño-Uribe adelantó estudios de Medicina Antropológica en la Facultad de Medicina de esta universidad española, lo que lo lleva a entender mejor las prácticas del chamanismo en varios continentes del Planeta.
Después del inicio de su carrera pública al frente de la Dirección de Parques Nacionales y haber tenido la oportunidad de declarar la Serranía de Chiribiquete como Parque Nacional en 1989, Castaño-Uribe se dedicó a estudiar los sitios arqueológicos encontrados durante las primeras expediciones científicas en este desconocido lugar y dedicó sus esfuerzos personales, durante tres décadas, a investigar las manifestaciones arqueológicas y culturales descubiertas por él en infinidad de murales pictóricos que continúan siendo uno de los focos de mayor interés y pasión en su vida intelectual. Como parte de este esfuerzo ha recorrido una gran cantidad de países del Neotrópico realizando expediciones cortas para lograr documentar la mayor cantidad de sitios con pinturas rupestres similares a las de Chiribiquete y poder entender, a cabalidad, el alcance real de lo que él ha denominado la Tradición Cultural Chiribiquete. A partir de este trabajo, Castaño-Uribe ha entrado en contacto con un número importante de sabedores y chamanes de pueblos étnicos con afinidades a las prácticas y los rituales asociados a lo que él denomina la jaguaridad continental.

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