Los mares y costas, deberán ser prioridad de la política para el SINAP 2020 – 2030

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El Caribe colombiano cuenta con 34 mil hectáreas protegidas que preservan ecosistemas en estado crítico debido a la deforestación que ponen en riesgo el abastecimiento y regulación del agua, así como la supervivencia de especies silvestres como el perico, la guacamaya y el mono titi cabeciblanca.

Bogotá, 4 junio de 2019. Estos y otros retos de conservación del Caribe fueron discutidos durante el taller de construcción de la política pública para el SINAP 2020 – 2030 en Santa Marta. En este ejercicio de diagnóstico del sistema nacional de áreas protegidas, los participantes propusieron incluir información relacionada con tenencia de la tierra, manejo de áreas marino costeras, así como de turismo y pesca.

Todos hacemos conservación

A todos nos gusta la playa, pero ¿procuras recoger la basura luego de disfrutar un día soleado? Los mares y costas también son áreas protegidas que sufren directamente el impacto de nuestros hábitos. Según Naciones Unidas, 13 millones de toneladas de residuos de plástico llegan a los mares del mundo.

Una de las mayores presiones para nuestros mares es el turismo. ¿Cómo logramos un turismo más amigable con los ecosistemas? Ese es un reto para la política SINAP 2020 -2030 que deberá mejorar la información relacionada con el estado de las áreas marino costeras, así como priorizar las acciones de conservación. A pesar de que Colombia ha avanzado en la protección de estos ecosistemas, su biodiversidad deberá quedar más representada en el sistema nacional de áreas protegidas.

¿Qué significa un SINAP bien conectado?

La política SINAP 2020 -2030 deberá garantizar un sistema cada vez mejor conectado. ¿Qué se entiende por conectividad? Los ecosistemas tienen coberturas naturales y corredores biológicos que van transformándose a lo largo del territorio nacional. Se calcula que el 42% de las áreas del SINAP están bien conectadas.

Las áreas regionales y locales sirven de conectores entre las áreas protegidas que garantizan la conservación de nuestra biodiversidad. Se deben tener en cuenta aspectos culturales, climáticos y socioecosistémicos a la hora de medir la conectividad.

Construcción de paz y áreas protegidas

Nuestra naturaleza también ha sido víctima del conflicto armado durante los últimos 50 años. Hoy, las áreas protegidas son territorios que se ven expuestos a presiones por parte de grupos armados. Durante la sesión de trabajo, se solicitó incluir en la política pública información sobre el impacto del conflicto y los cultivos de uso ilícito de manera que se planteen intervenciones acordes a la particularidad de los territorios ricos en biodiversidad.

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