“Matilde”, la maestra de las artesanas de Mocagua

“Matilde” elabora mochilas con la fibra de la palma de chambira.

Ella es Matilde, vive en Mocagua y es artesana. Como ella lo describe, desde muy joven decidió dedicarse al arte. Inicio con el tejido de la fibra que extirpan de la palma de chambira, una actividad frecuente en las comunidades Tikuna de Mocagua y San Martín de Amacayacu, ubicadas en la Amazonía colombiana.

Antes de heredar el conocimiento artesanal fue ama de casa y se desempeñaba en actividades agrícolas pero siempre estaba inclinada hacia el arte de tejer hecho que hacía que sacara tiempo para elaborar las mochilas y las manillas que con el paso del tiempo fue perfeccionando.

“Yo comencé a tejer con una señora alta, blanca, que nos vino a enseñar la primera vez, pero con lana. Yo ya sabía tejer con chambira pero no sabía tejer con lana. Entonces ella nos enseñó unos puntajes y entonces yo digo: En chambira también se puede tejer así. Entonces empecé a tejer de ahí”.

Tuvo que salir de Mocagua por una fuerte inundación y cuando decidió regresar ya no podría realizar las actividades agrícolas en las que se desempeñaba. Ahí tomó la decisión de dedicarse de lleno a las artesanias.

“Me llevaron al pueblo y dejé de trabajar. Cuando al tiempo volví dije: ahora qué yo hago. No tengo trabajo. Pues me dediqué a que yo miraba a las demás mamás que les compraban mochilas, cerámicas y dije: pues yo también voy a hacer. Aunque no sé y me salía mal pero yo intenté hacer y me salió. Y sigo trabajando y trabajando y pues claro me funcionó”.

En sus ojos se pueden ver sus sueños realizados y la felicidad con que desarrolla esa actividad. Tiene 7 hijos naturales y uno, de 11 años, que está “adoptando”. Con mucho esfuerzo, uno de ellos logró ser veterinario, el otro es militar y el tercero trabaja con los monos de Maikuchiga. Sus tres hijas son amas de casa pero asegura que “tampoco se van a varar por qué sus familias también son artesanas”.

Actual mente y gracias a su larga experiencia, se ha convertido en una de las personas que les transmiten los conocimientos artesanales a las nuevas generaciones de su comunidad. Aunque los espacios son reducidos, gracias al apoyo Presupuestario para el desarrollo local sostenible ha podido incrementar la producción de sus productos.

Sus manos dan cuenta de una ardua labor que durante años la ha ayudado a sacar adelante a sus seres queridos. La falta de agua en su comunidad y el paso de los años que la hacen menos fuerte, son algunas de las adversidades con las que lidia a diario. Ninguna de ellas han sido determinantes para que deje de trabajar en eso que tanto la enorgullece y la hace feliz.

“Yo comencé a trabajar en cerámica desde los 5 añitos. Se mezcla la corteza de árbol, nosotros la llamamos Pachara. Uno tiene que hacerle secado durante dos días y se va montando capa tras capa”.

 

Artesanías hechas por mujeres de Mocagua

Tiene un espacio para dejar secar las piezas, en la parte posterior de su casa, pero considera que no es el adecuado para ese propósito.

Una vez están secas las piezas se lijan y se pulen. Hay de diferentes tamaños con diferentes utilidades.

Disfruta de transmitir sus capacidades a las jóvenes de su comunidad y agradece la ayuda que le brindan para desarrollar plenamente su actividad.

“Gracias a Parques que nos viene a capacitar. Si no fuera por ellos yo no sé qué seríamos.”

Su sonrisa describe el amor que siente por sus productos artesanales pues son estos los que le han dado el sustento para el bienestar de su familia.