Portafolio de nuevas áreas protegidas del Sistemas de Parques Nacionales de Colombia

Parques Nacionales Naturales de Colombia avanza en la consolidación de  8 procesos de declaratoria de áreas protegidas para el Sistema de Parques Nacionales Naturales  – SPNN. 

En la Región Caribe, se encuentra  trabajando en las iniciativas de conservación de las Serranías de San Lucas y Perijá .

La Serranía de San Lucas: Es un macizo montañoso separado de la cordillera de los Andes, que se encuentra ubicado en el Departamento de Bolívar (municipios de San Pablo, Cantagallo, Simití, Santa Rosa del Sur, Montecristo, Arenal, Río Viejo, Morales, Tiquisio y Norosí) y del departamento de Antioquia (municipios El Bagre, Remedios y Segovia).

La Serranía de Perijá, está ubicada en el Departamento de Cesar municipios de Robles, San Diego, Agustín Codazzi, Becerril, La jagua de Ibirico, La Paz y Manaure Balcón del Cesar; y en la Guajira en los municipios de La Jagua del Pilar, El Molino Villanueva, Urumita y San Juan del Cesar. Cuenca del Río Cesar.

En la Región de la Orinoquia, avanza en la consolidación de los procesos de Sabana y Humedales de Arauca, Cinaruco, Alto Manacacías y Cumaribo.

Selvas Transicionales de Cumaribo: Ubicado en el Departamento del Vichada en el municipio de Cumaribo, entre los Ríos Vichada y Guaviare, particularmente en el interfluvio de Caño Chupave y Río Cadá.

Alto Manacacías: Ubicado en el Departamento del Meta en los municipios de Puerto López, Puerto Gaitán y San Martín. Cuenca del Río Manacacías.

Sabanas y Humedales de Arauca: Ubicado en el Departamento de Arauca en jurisdicción en los municipios de Arauca, Arauquita, Puerto Rondón y Tame. Cuencas de los Ríos Lipa, Ele y Cuiloto.

Cinaruco: ubicado en el departamento  de  Arauca, municipio de Cravo Norte.  Vereda Lejanías del Juriepe.

En la Región Andes viene avanzando en el análisis de viabilidad para la protección de los Bosques secos del Patía, proceso que está  ubicado en el Departamento del Cauca en los municipios de Balbo y  Mecaderes y en el Departamento de Nariño en los municipios de Policarpa, Leiva, El Rosario , El Peñol, Linares, El Tambo, San Lorenzo, Chachagüi, Sotomayor, Taminango y Buesaco. Cuenca del Río Patía.

En la Región Pacífico, avanza en la consolidación del proceso declaratoria de la franja marino costera del Pacífico Sur Nariñense, en jurisdicción del Municipio de Tumaco, departamento de Nariño.

Mapa 1.  Portafolio de nuevas áreas protegidas del SPNN (PNN- 2015)

 Estos ecosistemas estratégicos y no representado en el SINAP se destacan por:

 Sabanas y Humedales de Arauca

Los ecosistemas presentes dentro de la propuesta de las Sabanas y Humedales de Arauca son únicos y vulnerables y aún no se encuentran representados dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas – SINAP. Dentro de este polígono se ubican dos resguardos indígenas, el más extenso denominado San José de Lipa con 3.767 ha aproximadamente y el resguardo La Ilusión con 844 ha. También se encuentran las comunidades de La Esperanza y Cuiloto II. El área de Sabanas y Humedales de Arauca está enmarcada y modelada por las cuencas de los ríos Ele, Cravo, Lipa y Cuiloto y se ubica dentro de una de las áreas prioritarias para conservación y uso sostenible de la cuenca del Orinoco.

El área en estudio presenta altos valores de biodiversidad, representados en las 635 especies de plantas, 82 especies de insectos, 102 especies de peces, 163 especies de aves, 198 especies de reptiles y anfibios, y las 68 especies de mamíferos, entre los cuales, se destacan: Ganso del Orinoco (Neochen jubata), Perro de agua (Pteronura brasiliensis),  Tapir (Tapirus terrestres),  Pantera/Jaguar (Panthera onca), Delfín de río/Tonina (Inia geoffrensis), Caimán llanero (Crocodylus intermedius). En el área de Sabanas y Humedales de Arauca se ubican 15 tipos de ecosistemas de los 311 ecosistemas continentales y costeros de Colombia establecidos por el IDEAM en el año 2007, de los cuales, los que ocupan mayor extensión son: Herbazales del helobioma Amazonia y Orinoquia el cual representa el 44,8% del área total, seguido por Bosques naturales del helobioma Amazonia y Orinoquia y Pastos del helobioma Amazonia y Orinoquia.

Cinaruco

 Corresponde al paisaje de llanura aluvial, que se cubren de vegetación nativa de sabana inundable y por bosques de galería y riparios presentes en las vegas de los ríos y caños. La zona cuenta con una alta riqueza natural, representada en bosques primarios y sabanas nativas que son refugio de una alta diversidad de animales y plantas, que han sido diezmados, y están reportados bajo alguna categoría de amenaza. Se caracteriza por tener una fauna y una flora similar a la encontrada en la cuenca del Río Apure (Venezuela) con presencia de vegetación asociada a sabanas inundables, y también con elementos adicionales relacionados con ecosistemas subxerofíticos, y formaciones geomorfológicas características como médanos y escarceos.

 Cinaruco abarca aproximadamente 192.000 ha de las veredas Santa María La Virgen, La Esperanza, Juriepe y Lejanías del Juriepe. Las comunidades asentadas en el área, corresponden en su mayoría con comunidades campesinas procedentes de Casanare y Arauca, que adquirieron sus predios a través de procesos de invasión y colonización de tierras baldías. Respecto al componente biológico se registra el 90% de sus ecosistemas en estado natural, lo cual se refleja en los registros obtenidos de fauna y flora entre los que cabe señalar las 314 especies de plantas, 26 especies de lepidópteros, 88 especies de peces, 32 especies de reptiles y anfibios, 82 especies de aves, y 58 especies de mamíferos, que han sido registrados para el polígono de Cinaruco, entre las cuales cabe sobresalen: Saíno (Pecari tajacu), Pantera/Jaguar (Panthera onca), Mono aullador (Alouatta seniculus), Tapir (Tapirus terrestres), Garza real (Ardea alba),  Corocora (Eudocimus ruber).  La diversidad encontrada se considera alta y muy importante, en particular en lo que respecta a las especies propias de áreas con muy buena salud ecosistémica, y donde se han registrado de manera directa e indirecta, varias especies consideradas como objetos de importancia para la conservación.

En el área de Cinaruco se ubican 10 tipos de ecosistemas de los 311 ecosistemas continentales y costeros de Colombia establecidos por el IDEAM, de los identificados corresponden a arbustales, herbazales, bosques  naturales y pastos, siendo el sistema de herbazales, el elemento predominante en la zona, configurando el paisaje como una matriz de sabana con gran variedad de elementos vegetales asociados a cuerpos de agua. Los ecosistemas que ocupan mayor extensión son: Herbazales del helobioma Amazonia y Orinoquia el cual representa el 64,6% del área total, seguido por Herbazales del helobioma Amazonia-Orinoquia con el 12,5%.

Selvas húmedas Transicionales de Cumaribo

El territorio abarcado por el polígono denominado Selvas húmedas Transicionales de Cumaribo, de acuerdo a las imágenes satelitales, es un territorio de poca intervención humana, prevaleciendo la condición selvática. Sin embargo se ha determinado la influencia de tribus indígenas y de colonos. El área propuesta se enmarca en el sector medio del tránsito paralelo de los ríos Vichada y Guaviare en su camino hacia el Orinoco. La interacción entre estas dos grandes cuencas se da a través de unos caños de regímenes estacionales, donde sobresalen algunos cuerpos permanentes como los ríos Cada, Uva  y Chupabe (UNUMA 2008).

El polígono propuesto para Cumaribo es una región que comprende Ecosistemas Estratégicos no representados en el SINAP, conectados por sabanas y bosques naturales con bajos niveles de intervención,  y que recoge la transicionalidad entre la selva húmeda tropical del Amazonas y los llanos Orientales del país,  lo cual la reviste de singular importancia.  Ha sido priorizado en tres ejercicios para la región, incluido el elaborado para la escala nacional. Bosques y ecosistemas de aguas continentales son característicos y aun no representados en el Sistema Nacional de Áreas protegidas (6 unidades de análisis no representadas): Guyana B  N Guaviare Peinobiomas de la Amazonia y Orinoquia,   Guyana B N Guaviare Zonobioma húmedo tropical de la Amazonía, Guyana  Guainia Peinobiomas de la Amazonia y Orinoquia,  Guyana Vaupes Helobiomas de la Amazonia y Orinoquia,  Guyana Vaupes Zonobioma  húmedo tropical de la Amazonia y Orinoquía,  Bosques Naturales del Zonobioma húmedo tropical de la Amazonia y Orinoquia.

En la zona hay pueblos Indígenas: Makaguane, Kuiba, Güahibo, Sikuani, Curripacos y Piapocos.  Los cabildos de los resguardos Flores Sombrero (al interior del polígono propuesto), Chigüiro, Murciélago – Altamira, Pueblo Nuevo – Laguna Colorada, Minitas – Miralindo y Laguna Curvina – Sapuara hacen parte de la Asociación de Cabildos Unidos Indígenas del Guainía y Vichada, ASOCAUNIGUVI.  Lo cual representa un gran valor cultural para el área.

Se ha determinado una alta diversidad de especies asociadas a cuerpos hídricos. Se puedo preveer una gran riqueza de aves, mamíferos, reptiles. Para el caso de insectos se halló una riqueza de 26 morfoespecies de coleópteros coprófagos. Con respecto a la fauna de mariposas (Lepidoptera: Papilionoidae & Hesperioidae) se han encontrado 198 especies, de las cuales 15% son de distribución amazónica, 6% son exclusivas del Escudo Guayanés, 18% se distribuyen del Escudo Guayanés a la base de la Amazonia, 2% son endémicas para Colombia (Villareal-Leal et al. 2009); se registran tres especies de mariposas de las 350 conocidas como endémicas para Colombia. Las especies Adelpha plesaure, Cyrenia martia, Eunica tatila e Hyphilaria parthenis, que son de difícil registro, fueron encontradas en bajos números en la zona (Lasso et al. 2010). En relación con hormigas, la gran importancia de las selvas transicionales de Cumaribo se observa en la presencia de Heliconius numata, Opsiphanes cassina, que son especies consideradas por Salazar (1995), Fagua et al. (1999) y Quintero et al. (2007) como indicadoras de una comunidad de bosques primarios poco intervenidos.

Se efectuó un breve muestreo de peces sobre el río Cadá, que representa el primer muestreo de ictiofauna en la zona de transición de las selvas de Cumaribo. Allí se registraron 19 especies, pertenecientes a 11 familias y cuatro órdenes. Las especies Semaprochilodus taeniurus y Acestrorhynchus heterolepis serían primeros registros para el área.  En cuanto a aves se registraron 121 especies de aves, representantes de 23 órdenes, 47 familias y 97 géneros; no obstante hay que señalar que el muestreo fue corto. En la recopilación de la información referente a la mastofauna reportada en áreas cercanas a las selvas transicionales de Cumaribo, se encontró que potencialmente se presentan alrededor de 128 especies de mamíferos para el polígono propuesto.

Alto Manacacías

 El análisis de coberturas permite observar  una alta representatividad (93%) de coberturas naturales, siendo la principal cobertura  herbazales con el 73%; Los representativos son Herbazal denso de tierra firme no arbolado, herbazales denso de tierra firme arbolado, herbazales densos inundables no arbolados y los herbazales abiertos rocosos. También, Bosque denso alto inundable heterogéneo, Bosque de galería y Ripario alto, Bosque de galería y Ripario bajo.

Dentro de la región del Orinoco, la cuenca del río Manacacías presenta una amplia diversidad de ambientes acuáticos y terrestres resultados de diferentes factores, como fluctuaciones periódicas en el nivel del agua y un extenso sistema de ríos, caños y otros cuerpos de agua menores. Esto, junto con el alto y bajo relieve topográfico de la cuenca, origina un ambiente complejo en el que emergen condiciones tanto riparias como lacustres. Estos ensambles incluyen varios ecosistemas con plantas particulares que son refugio de la fauna silvestre. Dentro de esta cuenca, la región conocida como el alto Manacacías es considerada una zona de transición entre las grandes selvas de la Amazonía y las extensas sabanas de la Orinoquia. Reviste un especial interés biológico, no solo por su posición biogeográfica sino por su buen estado de conservación, a pesar de pertenecer a una gran región actualmente objeto de una fuerte presión antrópica, especialmente por extracción de petróleo (Rausch 2009), la agricultura intensiva a gran escala, el incremento de la población humana (Correa et al., 2006), la expansión de la infraestructura vial, los monocultivos y los cultivos de uso ilícito (Romero et al. 2012).[1]

La zona del Alto Manacacías presenta un tipo de vegetación típica de pastizales de sabanas no inundables de altillanura disectada con árboles y arbustos dispersos, así como sabanas bajas y sabanas húmedas. Se encuentran interfluvios angostos, con alta densidad de bosques de galería y morichales, estos bosques presentan elementos típicamente orinocenses intercalados con algunos elementos amazónicos y de la Guayana; el paisaje local está dominado por una matriz de sabanas y sabanas arboladas, con parches de diferentes tamaños de hábitats arbóreos. La mayoría de las especies registradas en estas sabanas (venados, dantas, armadillos, sainos y cafuches) también hacen uso de las coberturas arbóreas como lugares de refugio diario, refugio permanente en las épocas de quema y lugares de alimentación durante los tiempos de fructificación; dinámica que resulta en constantes flujos de energía y materia entre las diferentes coberturas, interconexión necesaria para la preservación tanto de la matriz, como de los diferentes parches de vegetación inmersos en ella. Mostrando de nuevo la necesidad de desarrollar un plan de conservación integral del ecosistema, el cual debe incluir porcentajes significativos de cada una de estas coberturas y asegurar la preservación y maximización de los procesos existentes.

 De las especies de flora registradas en el área de estudio, 28 están registradas bajo algún grado de amenaza en el libro rojo de IUCN-Colombia. Todas figuran en la categoría de preocupación menor (LC), salvo Xylopia ligustrifolia (saladillo) que está casi amenazada (NT).

De las 50 especies de mamíferos registradas en la región de estudio, 26 presentan algún grado importante de amenaza según IUCN y CITES. Una especie está catalogada como en peligro crítico, tres especies como amenazadas, otras tres como casi amenazadas y siete son consideradas vulnerables. En adición a estas, dos especies están incluidas en el Apéndice I de Cites, seis en el Apéndice II y cuatro en el Apéndice III.

Fueron registradas especies como la danta (Tapirus terrestris), el ocarro (Priodontes maximus), el perro gigante de agua (Pteronura brasiliensis) y el jaguar (Panthera onca). Todas ellas especies que son objeto de conservación a nivel nacional, para quienes la protección de esta área constituye una importante acción para asegurar su permanencia y que por su posición dentro de la cadena trófica son responsables de eventos en cascada si desaparecen. La danta está clasificada como vulnerable por la UICN (2011) y se encuentra en los Apéndices I y II de CITES (UNEP-WCMC 2012) y es un componente biótico esencial en el área. Estos animales hacen parte de altos niveles tróficos, cuyas poblaciones disminuyen rápidamente bajo la influencia de la actividad humana; se ven frecuentemente ligadas con eventos de colapso de poblaciones en cascada y son ecológicamente influyentes por sus papeles como ingenieros del paisaje, grandes ramoneadores y dispersores de semillas. En la zona de estudio las dantas son abundantes confiriéndole a la zona un especial potencial para su conservación.

Dentro de todas las especies encontradas resaltan las tortugas Podocnemis expansa y Chelonoidis carbonaria que se encuentran amenazadas, y la presencia, según los pobladores locales, de la especie Crocodilus intermedius, especie en peligro crítico de extinción según a UICN. Con la creación de una reserva o una red de reservas se podrían realizar proyectos para asegurar la protección de esta especie, emblemática dentro de los cocodrilos de Colombia.

La alta presencia y variedad de tortugas en la zona también es un fuerte indicador del estado de conservación de la misma. Estas se encontraron casi en todos los cuerpos de agua, y en diferentes estadios, lo cual es un excelente indicio de que se les está permitiendo realizar todas sus actividades biológicas y ecológicas asegurando la permanencia de las mismas.

Otra especie de interés es la Cascabel, especie que se utiliza mucho en chamanismo y como cura para el cáncer, por lo que se caza mucho y ya no se encuentran con facilidad. En Hato Palmeras se reportaron dos ejemplares, un adulto de gran tamaño (1,5 m) y un juvenil, lo cual muestra que la especie se está reproduciendo en la zona.

En la región del Alto Manacacías se reportaron 39 especies de aves  bajo algún grado de amenaza. Diez de estas incluidas en la categorías Casi amenzada y Vulnerable de IUCN y otras 29 especies incluidas en los Apéndices de CITES. En adición a lo anterior, ocho especies tienen una distribución geográfica restringida (casi endémicas) y 19 especies corresponden a especies migratorias. Esta situación refleja la importancia de la zona como lugar para la protección de estas aves;  dicha importancia, y el buen estado de conservación del área de estudio, también se ve reflejada por la presencia de 170 especies de aves muy susceptibles y medianamente susceptibles a la alteración del hábitat y por la presencia de 30 especies de aves rapaces.

La zona estudiada abarca un mosaico de coberturas propio de la región de la Serranía del llano, que alberga poblaciones saludables, especies en peligro y un pull genético irremplazable en las poblaciones presentes (en particular en el caso de los anfibios), así como una relación de convivencia entre las actividades humanas locales y los fenómenos ecológicos propios de los ecosistemas presentes.

Dentro del análisis de la riqueza biológica del área de conservación propuesta, Alto Manacacías se ubica estratégicamente en una región con alta riqueza de especies y sensibilidad ambiental media, que se traduce en un área con un alto valor de importancia para la conservación de la biodiversidad.

El objetivo principal para la declaración de esta área es la conservación de ecosistemas de sabanas naturales, las cuales presentan una vulnerabilidad ambiental de moderada a alta ante escenarios de cambio climático. Aumentos drásticos en la temperatura y prolongación del período seco son factores que contribuyen a la desestabilización del equilibrio ecológico que la fauna y la flora han logrado desarrollar ante los extremos ambientales. Esta región, además se ubica relativamente cercana al piedemonte de la cordillera de los andes, y alcanza a recibir el beneficio andino para albergar una alta riqueza biológica. Estos factores, la sensibilidad ambiental y la riqueza biológica, unidos al avance del cambio del uso del suelo hacia actividades agropecuarias, resaltan la importancia de enfocar esfuerzos para la protección y preservación de estos ecosistemas[2].

En cuanto a los bienes y servicios del componente ecosistémico hídrico desglosados según clasificación de Goot y aplicados a la zona de estudio de Alto Mancacías[3], cumple función de regulación climática por la presencia del río Manacacías principalmente, caño Cumaralito, caños adyacentes y bajos inundables. De regulación hídrica desde el aporte de los bosques de galería y morichales que previenen inundaciones y sequias. De disponibilidad hídrica representado en la abundancia de  nacimientos, acuíferos y cursos de aguas. En cuanto al servicio ecosistémico de hábitat, refugio para una amplia variedad de especies.

Serranía de San Lucas 

La Serranía de San Lucas es uno de los macizos montañosos más inexplorados de Colombia. Esta formación esta localizada entre los departamentos de Antioquia y Bolívar, aislada unos 100 km del complejo de los Andes, ubicándose en la zona de transición entre la región montañosa Andina y la planicie del Caribe. Presenta un gradiente altitudinal que va desde el nivel del mar hasta los 2700 metros de altitud, con coberturas vegetales dominadas por selvas húmedas frecuentemente nubladas.

La Serranía de San Lucas corresponde a un bioma independiente denominado Orobioma de San Lucas, y es considerada refugio del pleistoceno -sitio de formación de especies-. La zona presenta una alta riqueza en su biota, tanto endémica como de amplia distribución, al ser punto de encuentro de especies de América Central, los Andes, el Pacífico y la planicie Caribeña de América del Sur. Además de su posición biogeográfica particular que garantiza el funcionamiento, conectividad y mantenimiento de la biodiversidad, en el contexto regional la Serranía es clave para la prestación de servicios ecosistémicos que aportan al bienestar humano de la región Caribe y las cuencas medias de los ríos Cauca y Magdalena.

La carencia de planificación y ordenamiento efectivos del territorio, sumadas a la continua transformación por diferentes actividades extractivas y presiones antrópicas, han impulsado a trabajar de manera continua por la construcción de una o varias estrategias de conservación que permitan garantizar la permanencia de los valores biofísicos y socio-culturales del área, adaptándose al contexto regional y a las condiciones históricas del territorio. En el marco de estas prioridades, se ha venido implementando la ruta declaratoria en los doce municipios que traslapan con el área núcleo. El proceso se encuentra aún en fase de aprestamiento, cuyos ejes son la construcción de acuerdos con actores involucrados y vinculados, y la consolidación de las bases técnicas como insumo fundamental para soportar la importancia de su declaratoria como área protegida.

Bosques Secos del Patía

El enclave subxerofítico del río Patía es una prioridad ecosistémica identificada en la escala nacional. Las Unidades de Análisis Ecosistémicas que se encuentran al interior son las siguientes: Aguas continentales naturales del Orobioma azonal del Valle del Patía, Arbustales del Orobioma azonal del Valle del Patía, Vegetación secundaria del Orobioma azonal del Valle del Patía y zonas desnudas del Orobioma azonal del Valle del Patía. A partir de los diferentes análisis por unidades se infiere que son ecosistemas insuficientemente representados en el SINAP.

En la actualidad el Bosque seco Tropical se constituye en uno de los ecosistemas más amenazados en el Neotrópico (Janzen 1983). En Colombia el Bosque seco Tropical es considerado entre los tres ecosistemas más degradados, fragmentados y menos conocidos; algunos estimativos señalan que de bosques secos a subhúmedos en nuestro país solo existe cerca del 1.5% de su cobertura original de 80.000 km2 (Etter, 1993), en otras palabras, el 98,5% de los bosques secos tropicales ha desaparecido y los pocos remanentes existentes están dispersos en pequeños parches desconectados entre sí.

Estos ecosistemas revisten  importancia en términos de la generación de bienes y servicios ecosistémicos, que soportan el desarrollo de actividades vitales para la población, adicional por su estado actual de amenaza y degradación. Presentan una alta diversidad de especies (mucha de ella aún desconocida) y endemismos, al tiempo que son fuente de importantes especies de uso antrópico (alimento, maderas, materiales de construcción, combustibles, leña, fibras, plantas ornamentales y toda una serie de compuestos químicos secundarios como resinas, alcaloides, aceites esenciales, látex y fármacos) y desempeñan actividades de regulación ecológica. Otro aspecto interesante de los bosques secos y su ubicación dentro de mosaicos de paisaje dominados por zonas agrícolas y ganaderas, es la posibilidad de mantener especies de insectos que contribuyan al control de plagas y vectores de enfermedades (IaVH, 1998).

Una de las estrategias para contribuir en el logro de la conservación es el manejo sostenible de la tierra en zonas secas, con el fin de prevenir su degradación, por lo tanto es urgente que en estas zonas con ecosistemas altamente vulnerables se desarrollen acciones dirigidas hacia la conservación con el fin de contribuir al mantenimiento de la biodiversidad y asegurar el flujo de múltiples servicios ecosistémicos

Pacifico Sur Nariñense  – Cabo Manglares 

En este sitio de interés, han sido identificados diferentes elementos de biodiversidad  que revisten gran importancia para generar una medida de protección,  que permita:

Contribuir al fortalecimiento de la dinámica cultural de las comunidades negras del pacifico sur nariñense, que desde su conocimiento tradicional aportan estratégicamente a la conservación de la biodiversidad y al manejo y uso sostenible del territorio.

Conservar el mosaico de ecosistemas marinos y costeros característicos del pacífico sur nariñense, que comprende la unidad ecosistémica Pacífico Tumaco Marino, como escenario fundamental para la protección de sitios de congregación, reproducción, anidación, alimentación, refugio y crianza de especies marinas y costeras que desarrollan su ciclo de vida en la zona.

Garantizar los beneficios ambientales que brindan los ecosistemas marinos y costeros característicos del municipio de Tumaco y sus especies asociadas, necesarios para la seguridad alimentaria, el bienestar y la calidad de vida de la comunidades negras del pacifico sur nariñense, así como para el desarrollo de prácticas tradicionales orientadas a la conservación de la diversidad cultural y biológica, en el marco de la relación armónica que existe entre las comunidades y su territorio

Aportar a la conectividad ecosistémica regional de las áreas protegidas existentes en el pacifico colombiano como contribución al ordenamiento ambiental del territorio y a la complementariedad con otras estrategias de conservación de la diversidad biológica y cultural local, regional y fronteriza.

En este zona se han identificado:  Sitios de Reproducción de especies, Sitios de Alimentación y Descanso de Aves, Áreas de concentración de Peces ,  Áreas de congregación de medianos  Pelágicos, Bosques Inundables (Manglar y Guandal) ,  Playas de baja energía, Acantilados de Roca  blanda, Fondos no carbonatados,  áreas de anidamiento de tortugas ,  estuarios.  , bancos de piangüa   y caladeros.

 

[1] Fundación Puerto rastrojo. Caracterización socio-económica y biológica del polígono del Alto Manacacías seleccionado por Parques Nacionales Naturales como área potencial para la declaración de un área protegida. 2014.

[2] Juan Carlos Arias García. Estado del conocimiento de la biodiversidad en Alto Manacacías para definir su aporte a la conservación de la diversidad biológica nacional. 2014.

[3] Claudia Patricia Moreno. Caracterización del servicio ecosistémico hídrico Alto Manacacías. 2014