PNN Las Hermosas celebra un nuevo registro de mono maicero cachón en su área protegida

Ampliación rango de distribución S. apella

Mapa elaborado por Néstor Roncancio Duque, asesor de Dirección, Biología de la Conservación, Dirección Territorial Andes Occidentales.

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Fotografia: Foto de Jesús Sánchez

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Fotografia: Foto de Jesús Sánchez

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Fotografia: Foto de Jesús Sánchez

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Fotografia: Foto de Jesús Sánchez

Un nuevo avistamiento de mono maicero cachón en uno de los Parques Nacionales Naturales de Colombia sorprende a los investigadores y brinda esperanza para continuar trabajando por la conservación de la fauna y la flora del país.

El avistamiento de los individuos se dio mientras parte del equipo del Parque Nacional Natural Las Hermosas Gloria Valencia de Castaño, ubicado en los departamentos de Valle del Cauca y Tolima, se desplazaba en un recorrido por uno de los cuadrantes que hacen parte del ejercicio de monitoreo de los Valores Objeto de Conservación –VOC- de nuestra institución. “Cuando iban hacia el cuadrante, el contratista del Parque y el guía local que lo estaba acompañando, observaron cuatro individuos de la especie, los cuales se estaban alimentando en una bromelia que reposaba en uno de los árboles del bosque andino ubicado en esa vereda”, así lo relató Germán Alberto Rodríguez Penagos, jefe de esta área protegida, quien confirmó que este hecho se registró en el sector del Alto Ambeima, vereda San Fernando, en el municipio de Chaparral, departamento de Tolima.

Luego del avistamiento, los profesionales dieron a conocer el hallazgo, el cual es un registro de suma importancia en esta parte del país, dado que se confirma la existencia de esta especie en una zona en donde no había sido reportada, con lo que se amplía el rango de distribución de este mono hacia este sector en el Tolima.

La especie

El mono maicero cachón ha sido identificado como Sapajus apella, “aunque hay que aclarar que actualmente hay incertidumbre con relación a la sistemática o clasificación de este grupo, dado que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza UICN, tiene  para Colombia a Sapajus macrocephalus, pero en Colombia seguimos asumiendo que tenemos Sapajus apella”, explicó Néstor Roncancio Duque, asesor en Biología de la Conservación de la Dirección Territorial Andes Occidentales, a la cual pertenece el PNN Las Hermosas.

Originalmente, se reconocía que este mono se distribuía en la Orinoquía y la Amazonía, salvo algunas zonas al oriente cerca al Tuparro, en Vichada, y no estaba tampoco confirmado en el trapecio Amazónico. No obstante, el mismo Roncancio Duque manifestó que “personalmente tuve un registro en el 2012 en Puerto Nariño, Amazonas, que no ha sido documentado”. Así las cosas, este avistamiento representa júbilo total, pues se amplía la distribución de la especie unos 100 kilómetros al norte sobre la cuenca del Magdalena.

El área más amplia del Neotrópico

“La especie ya se consideraba el primate con el área de distribución más amplia del Neotrópico, en esta región del mundo hay varios primates que se distribuyen desde la parte sur de México hasta el norte de Argentina, allí hay muchas especies de distintos géneros”, indicó Roncancio Duque, quien agregó que, “de todos esos primates, este era el que tenía el área de distribución más amplia y normalmente está en la Amazonía”.

Este nuevo registro es importante porque se amplía el rango de distribución de la especie hacia una zona declarada como área protegida a 2.300 m.s.n.m. Lo que refleja es que, producto de los cambios sociopolíticos que ha atravesado el país, hemos podido ingresar a zonas donde antes no habíamos podido y avanzar en la gestión de información primaria implementado el programa de monitoreo del área. De esa forma hemos logrado obtener información muy importante que antes no se tenía y que es clave para poder orientar el manejo y dar cada vez más evidencia de la importancia de esas áreas para la conservación de la biodiversidad, mucha de la cual aún no conocemos.

“Hay que decir que al ser la parte extrema de la distribución de la especie, la población es inherentemente más vulnerable a las actividades humanas”, explicó Roncancio Duque. Es probable que la población en el PNN Las Hermosas sea aislada en un hábitat marginal, pues los primates tienden a preferir zonas bajas, más cálidas.

¿Cuántos registros nuevos ha habido este año en la Territorial Andes Occidentales?

Según el asesor en Biología de la Conservación de la Dirección Territorial Andes Occidentales, “casi que cada vez que entramos a una área protegida a hacer un ejercicio de indagación científica se encuentran nuevas especies de diferentes organismos que incluso pueden ser nuevas especies para la ciencia, “como nos está pasando en Tatamá, en donde se han encontrado algunas especies de orquídeas y libélulas en trabajos apoyados por expertos académicos de los diferentes grupos, principalmente en la zona del Chocó”. El profesional también manifestó que en el Parque Nacional Natural Las Orquídeas “obtuvimos unos registros recientes del mono araña negro Ateles fusciceps (especie críticamente amenazada) que si bien, fueron en la zona de distribución probable de la especie, son importantes porque no teníamos registros confirmados en el área protegida, posiblemente producto de las limitaciones para ingresar, asociadas a los problemas de orden público y a que probablemente las abundancias de la especie son muy bajas”. Desde 2016 se han aumentado los esfuerzos de campo directamente por el personal de Parques que ha permitido mejorar el conocimiento que se tiene del área. Igualmente, el mono araña negro fue encontrado en el PNN Tatamá, registro que ya está publicado en Neotropical primates.

¿Qué debemos hacer los seres humanos frente a estos nuevos registros?

Lo primero y como base de la gestión del conocimiento, “es reconocer cada vez más nuestra ignorancia, es decir, a pesar de que somos un país rico en biodiversidad, todavía nos falta mucho conocimiento empezando por cosas básicas como los inventarios, saber qué hay, a partir de ahí entender cómo está a niveles más finos como las poblaciones y adicionalmente las interacciones”, comentó Roncancio Duque, quien enfatizó en que los seres humanos necesitamos conocer cuáles son los patrones “normales” en la diversidad biológica y también el efecto que hay de las actividades que hacemos y que son o pueden llegar a ser una amenaza para ella y en consecuencia, una amenaza para nuestra propia supervivencia, capacidad de adaptación y calidad de vida. “Esto nos llama la atención y nos invita a actuar de una manera preventiva, asumir que son elementos únicos de la biodiversidad y en esa medida formular los planes de manejo de manera conservadora”, especifica Roncancio Duque.

¿Qué es un registro?

Un registro es una observación, un avistamiento, los registros pueden ser indirectos también, en el caso de programa de monitoreo del Parque Nacional Natural Las Hermosas, “estamos trabajando con oso y con danta, difícilmente estos animales pueden ser registrados a través de observación directa, pero lo registramos indirectamente a través de huellas, de heces o de cualquier otro tipo de rastro”, precisó el asesor en Biología de la Conservación de la Dirección Territorial Andes Occidentales y agregó que “lo que se tiene que garantizar es que pueda asignar específicamente el rastro a la especie con la que está trabajando”.

¿Qué se hace con estos registros?

Muchas cosas, revela Roncancio Duque, “no solo determinar la presencia, en la medida en que esos registros estén amarrados a diseños de muestreo y a metodologías estándar, sirven para estimar densidades poblacionales u otros parámetros de abundancia de las especies”.

En este momento es el primer registro que se tiene de la especie en el Parque, faltaría un poco para poder llegar a usar esos datos para determinar algún parámetro de abundancia como densidad poblacional. Es difícil, explica Roncancio Duque, decir qué densidad hay en este momento para el área y, aunque hay estimados en otras zonas del país, no se puede extrapolar la información, las abundancias varían en espacio y en tiempo, por eso es tan importante muestrear muchos sitios y establecer programas de monitoreo efectivo que permitan ver las tendencias de estas poblaciones, más aún en términos de la implementación de diferentes estrategias de conservación dentro de las que se encuentra la declaración de áreas protegidas.

Es importante documentar estos registros, darlos a conocer a la opinión pública, pero también documentarlos científicamente, someter esto a la evaluación académica y a la crítica científica para que sean validados, más aún dado que los Sapajus todavía tienen esa carga de incertidumbre taxonómica. Es importante no solo determinar quiénes son, sino también dónde están y hasta dónde llegan sus distribuciones, porque en la medida en que eso cambie, cambia también el entendimiento que tenemos del estado de conservación de las especies.

“Nosotros hacemos parte del SIB, Sistema de Información en Biodiversidad, entonces es importante subir estos registros de ocurrencia a la plataforma para que queden libres y se puedan usar en biomodelos, por ejemplo”, puntualizó Roncancio Duque quien finalizó expresando que, de hecho, “uno de los referentes que usamos para evaluar este nuevo registro es la distribución validada por los expertos en biomodelos del Instituto Humboldt en donde pudimos determinar que el sitio del registro no estaba aún considerado dentro de la distribución de la especie”.

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