Boletín frente a deforestación en AMEM que reitera nuestro compromiso de trabajo con la comunidad

AMEM gráfico

Bosque intervenido (frontera agrícola) Los Picachos

Noviembre 1 de 2018

Parques Nacionales Naturales de Colombia trabaja todos los días con la comunidad que se encuentra en los Parques Nacionales Macarena, Tinigua y Cordillera de los Picachos en el Área de Manejo Especial de La Macarena (AMEM), para lograr un diálogo constructivo que conduzca a acuerdos que permitan la recuperación y la conservación de los parques nacionales y a mejorar la calidad de vida de más de 500 familias que están en estas áreas. Para lograr esto, hemos gestionado recursos de la cooperación internacional y hemos recibido el generoso apoyo de la Unión Europea, de Alemania a través del KFW, del BID, de USAID, del Proyecto de Gobernanza para la Amazonía y del proyecto Visión Amazonía, entre otros, para trabajar en actividades productivas que sean una alternativa real y a la vez lícita en los Parques Nacionales, que mejoren la calidad de vida de las personas que han vivido allí durante muchos años y a la vez se avance en la recuperación y conservación de estas áreas protegidas.

La búsqueda del diálogo permanente y los acuerdos que se han firmado con las familias en cumplimiento de la Política de Participación Social en la Conservación, aspira a promover actividades como el ecoturismo, la restauración ecológica, la apicultura, el turismo científico, entre otras actividades que sí sean posibles en los parques nacionales, para que la comunidad deje de lado las actividades ilegales como la deforestación, la ganadería y los cultivos ilícitos. También se buscan alternativas de relocalización voluntaria con la participación de otras entidades del Estado que tienen a su cargo la administración de las tierras de la nación y el desarrollo rural integral.

Este propósito de recuperar ecosistemas  y la riqueza natural del país es deber del Estado en su conjunto, y en esa medida en la Sentencia No 4360 de 2018 de la Corte Suprema de Justicia se ordena a las autoridades competentes  proteger la Amazonía colombiana y detener los motores de deforestación. En consecuencia la Fiscalía General de la Nación adelanta una investigación para encontrar los responsables de la gravísima deforestación que viene ocurriendo en el país, de la ganadería no permitida en las áreas protegidas y del acaparamiento de grandes extensiones de tierras que son de propiedad del Estado y que eran bosques valiosísimos de todos los colombianos. Como resultado de esta investigación la Fiscalía ordenó el operativo realizado recientemente en el Parque Nacional Cordillera de los Picachos, conocido ya por la opinión pública.

Si bien ha sido necesario que la Fuerza Pública y la Fiscalía acudan en cumplimiento de sus tareas a proteger el patrimonio natural de los colombianos que sigue perdiéndose aceleradamente, Parques Nacionales continúa el diálogo, la oferta de alternativas y la voluntad decidida de continuar trabajando con la gente en las áreas, con el apoyo de las otras entidades del Estado y de la cooperación internacional para encontrar las soluciones que en el marco de la legalidad – que debe primar en nuestro país –  beneficien a la comunidad y la conservación de la la riqueza natural de todos los colombianos.

La importancia de los Planes de Manejo y los Acuerdos

Los planes de manejo de Parques Nacionales Naturales han sido ajustados para que las comunidades asentadas en ellos puedan desarrollar actividades permitidas; dejando de presionar sobre los recursos naturales y a su vez permitiendo la generación de ingresos adicionales para las familias, como es el caso del ecoturismo. Estos recursos naturales provienen de la biodiversidad salvaguardada gracias a la categoría de área protegida. Una biodiversidad con derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos. Ella es fundamental para el sostenimiento de las comunidades locales, y el beneficio de la población colombiana en general (gracias a los servicios ambientales que ella presta) así que afectar estas áreas protegidas va en contra de la propia existencia humana.

Parques Nacionales, como parte de su Política Nacional para la Conservación, trabaja con los campesinos vulnerables al interior de las áreas protegidas estableciendo Acuerdos de Restauración que permiten la realización de actividades como el ecoturismo, siembra de especies nativas con valor ecológico y social y la participación en el monitoreo e investigación de los valores naturales y culturales que se conservan al interior de las mismas. Parte de este proceso es acompañar la transición de actividades agropecuarias tradicionales lesivas con el ambiente hacia actividades que lo protegen.

Los guardaparques encargados de la conservación de los Parques Nacionales deben controlar y vigilar el cumplimiento de las normas y la reglamentación establecida para asegurar que estas áreas se conserven para todos los colombianos. El servicio que presta el equipo humano de los parques nacionales está siendo vulnerado por las intimidaciones y amenazas que recibe en los territorios. Los valores naturales y culturales que se protegen en estas áreas están a merced de diversos intereses entre ellos la ocupación de tierras, acaparamiento y praderización. Invitamos a toda nuestra sociedad a rodear los Parques Nacionales y a sus funcionarios para que puedan seguir desempeñando sus labores y prestando los servicios que a todos benefician.

CONTEXTO INFORMATIVO

Al Área de Manejo Especial de la Macarena (AMEM) le aportan territorio los Parques Nacionales Naturales Cordillera de los Picachos (193.000 hectáreas), Sierra de la Macarena (625.583 hectáreas), Tinigua (214.362 hectáreas) y Sumapaz (137.000 hectáreas). Sus objetivos de conservación son permitir la conectividad entre los Andes, Orinoquía y Amazonía (incluyendo la parte del Escudo Guyanés que entra a Colombia). Esa conectividad asegura una cantidad de servicios ecosistémicos indispensables para la vida como la provisión de agua, la regulación del clima, producción de oxígeno, control de la sedimentación y estabilización de las cuencas altas de ríos como El Guayabero, Caguán, Guaviare y Duda.

Daños de la deforestación

La conservación de esta área es imposible si se continúa la tala y quema de los bosques tropicales, sabanas arboladas y bosques inundables. Actualmente el Parque Sumapaz no presenta problemas de deforestación, pero en los otros 3 el acumulado a la fecha es de 175.000 hectáreas. Solo este año se tumbaron 12.000 has en los 3 parques. Esta cifra es alarmante, especialmente si tenemos en cuenta los efectos de la deforestación (tala, quema y praderización):

  • Destrucción de la flora nativa, los microorganismos, las cadenas tróficas y los nichos ecológicos con la subsecuente disminución del potencial genético.
  • Agotamiento de la materia orgánica de los suelos de vocación forestal con la posterior erosión y pérdida de nutrientes necesarios para el mantenimiento de su cobertura vegetal.
  • Pérdida de la capacidad de captura de CO2
  • Pérdida de la conectividad ecosistémica entre los 3 biomas que protege el AMEM con la consecuente afectación a la prestación de sus servicios ambientales.
  • Desaparición de la belleza escénica y paisajística representada en sitios de riqueza arqueológica y cultural, caños, cañones, bosques inundables y caídas de agua, entre otros.

Daños de la ganadería

La deforestación abre el camino al negocio de la ganadería mayormente de ceba, aumento o engorde, financiado por grandes inversionistas. Está reportada la repetición de un círculo vicioso para introducir ganado que inicia con la tala de bosques entre octubre y diciembre para posteriormente quemar en temporada seca y sembrar semillas de pastos al inicio de las lluvias.

La ganadería es una actividad incompatible con la conservación de esta área tan especial pues causa una serie de daños irreversibles como: desplazamiento de la fauna silvestre, pérdida de biodiversidad, compactación de suelos, salinización de suelos y pérdida de la capacidad de regulación hídrica (disminución en la calidad y cantidad de agua).

 

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