Un gran aliado en la conservación del Oso Andino

Entidades que apoyan:

 

  • Grupo Argos,  con el apoyo de Argos, CELSIA , EPSA
  • La Fundación Marío Santo Domingo
  • la CVC Corporación Autónoma Regional del valle del Cauca
  • Smurfit Kappa
  • WCS Wildlife Conservation Society

Su área de acción está entre los Parques Tatamá, Farallones de Cali y Munchique, localizados en la cordillera occidental, entre los departamentos del Valle del Cauca, Risaralda y Chocó.
El corredor o núcleo de conservación del oso en esta franja, es de aproximadamente 11.000 kilómetros. El proyecto además de conservar el hábitat del oso, busca mejorar las condiciones de la población directamente involucrada (a través de la implementación de mejores prácticas productivas) y sensibilizar a la sociedad civil sobre la importancia de la especie atendiendo tres frentes: centros educativos, comunidad rural beneficiada del proyecto y sociedad civil urbana a través la divulgación y educación sobre el oso andino.

Nuestro propósito: Nuestro principal objetivo es la conservación del oso andino y su hábitat en áreas priorizadas de la Cordillera Occidental de Colombia. Sin embargo, al ser considerado una especie sombrilla, las acciones para proteger al oso andino contribuyen también con la conservación de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos. Como parte del proyecto, buscamos el mejoramiento de la calidad de vida de las personas que conviven con el oso andino y la tolerancia entre ambos.

 

Conservamos la Vida es una alianza público-privada que reúne capacidades técnicas, logísticas y económicas de diversas organizaciones interesadas en generar información que contribuya con la protección del oso andino. Para esto, aprovechando las capacidades técnicas de muestreo y monitoreo de la ONG, la capacidad logística de las entidades gubernamentales, y las capacidades técnicas en ejecución y soporte económico de la empresa privada, llevamos a cabo diversas acciones de manejo y conservación basadas en estudios de campo y previamente concertadas con las personas que habitan en las zonas de influencia del proyecto. De esta forma, mejoramos el hábitat del oso andino, aumentamos el conocimiento de las comunidades humanas sobre esa especie y la sana coexistencia entre el oso y la gente, y generamos información asociada con el manejo y las oportunidades económicas que, directa e indirectamente, brinda la conservación del oso andino.

Logros del Proyecto Conservamos la Vida: 

Durante la fase de diagnóstico, avanzamos en:

  • Medir la ocupación del oso andino en las áreas priorizadas para diagnosticar su estado y las posibles amenazas que enfrenta.
  • Priorizar localidades de intervención, considerando el estado del oso andino y las posibles amenazas.
  • Diagnosticar el paisaje del conflicto con miras a conocer la interacción entre el oso andino y las comunidades aledañas.

Como resultado, el oso andino está en un buen estado de conservación en el área núcleo Tatamá-Farallones-Munchique, con una baja interacción negativa entre el oso y las actividades productivas de las personas que viven en el área. Sin embargo, identificamos ocho localidades donde se requieren acciones de manejo y restauración que permitan incrementar la calidad y cantidad de hábitat y la conectividad del oso andino, así como acciones en actividades productivas que eviten cual interacción negativa entre estas actividades y el oso andino.

Durante la fase de concertación e implementación, avanzamos en:

  • Concertar con los propietarios de los predios de la localidad El Ramal-Limoncillo y El Águila la intervención de la estrategia para el mejoramiento productivo y la disminución de presiones en zonas boscosas, así como de áreas de restauración de zonas boscosas.

Como resultado, estamos concretando acuerdos con 24 propietarios para realizar acciones que incluyen la restauración de más de 50 hectáreas de potreros que serán intervenidos para reestablecer la cobertura boscosa, al tiempo que se realizan acciones de ajuste, mejora y reconversión de actividades productivas, el estos u otros predios, con el fin de mantener o incrementar los ingresos de las familias, al tiempo de se intensifican las actividades productivas en áreas más pequeñas, disminuyendo el impacto sobre los bosques y la probabilidad de interacción entre estas actividades y el oso andino.