Nuevo avistamiento de oso de anteojos en el Parque Nacional Natural Las Orquídeas

Comunidad San Ruperto trabajo sobre el oso andino

Cámara trampa PNN Orquídeas 2018-06-26 at 11.03.07 AM

Comunidad de Piedras trabajo sobre el oso andino

PNN Hermosas.Oso_de_anteojos.Noviembre_2009.Eduardo_Sandoval

El oso de anteojos (Tremarctos ornatus), una especie de vital importancia para la conservación de los ecosistemas colombianos, fue visto de nuevo en el PNN Las Orquídeas, luego de un primer registro documentado en 2016. Una cámara de fototrampeo instalada a inicios de mayo de este año permitió confirmar la presencia del mamífero en esta área protegida, que está ubicada en los municipios de Urrao, Frontino y Abriaquí, noroeste antioqueño.

El pasado 4 de mayo se instalaron dos cámaras trampa en el sector de Pantanillo, municipio de Abriaquí, al interior del PNN Las Orquídeas y para sorpresa del equipo de trabajo, después de retirada una de las cámaras trampa el pasado 22 de mayo, se pudo determinar presencia de la especie en la zona.

Dada la importancia de este avistamiento, profesionales del Parque iniciaron labores de sensibilización con las comunidades que habitan en zonas con función amortiguadora en el municipio de Abriaquí (San Ruperto, Piedras, la Nancuí, y Corcovado) y denominaron a la actividad “Conociendo el Oso de anteojos”. En los encuentros se ha evidenciado el compromiso por la conservación de la especie y de otras que se encuentran en su territorio.

Este nuevo avistamiento se constituye como representativo en materia ambiental para Colombia, dado que el oso de anteojos, el mamífero más grande de los Andes, ha disminuido su territorio y debido a la cacería por conflicto, asociada a la práctica de la ganadería, cada vez se hace más difícil verlo en tierras bajas, teniendo en cuenta que esta especie es capaz de vivir desde el nivel del mar hasta los 4.000 metros.

Néstor Roncancio Duque, asesor en Biología de la Conservación de la Dirección Territorial Andes Occidentales de Parques Nacionales Naturales de Colombia, manifestó que “Es muy importante seguir documentando los registros de la especies e ir más allá, además de determinar su presencia evaluar sus abundancias y las relaciones con las actividades humanas que son o se pueden llegar a convertir en amenazas para su conservación, entendiendo que al ser el jardinero de los bosques, los mantienen jóvenes y les permite prestar los servicios ecosistémicos que provee como la oferta y la regulación del recurso hídrico. No es exagerado decir que nuestra viabilidad como comunidades humanas de los Andes depende de la supervivencia y el bienestar de esta especie”.

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