Información para el día internacional de los osos 21 de febrero de 2019

Los detalles de la actividad:  #TrasLasHuellasDelOso, Parque Chingaza FB LIVE

  • Generalidades de la especie

 

En el mundo existen ocho especies de osos: el oso polar (Ursus maritimus), el oso pardo (Ursus arctos), el oso negro (Ursus americanus), el oso panda (Ailuropoda melanoleuca), el oso malayo (Helarctos malayanus), el oso negro asiático (Ursus thibetanus) y el oso andino u oso de anteojos (Tremarctos ornatus).

 

Los osos de anteojos son los únicos osos que habitan los andes suraméricanos de Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia desde los 200 hasta los 4750 metros de altitud cubriendo un área aproximada de 260,000 km².

 

En Colombia el oso andino habita en los tres ramales de la cordillera de los Andes, recorriendo los bosques andinos y páramos donde encuentra una gran variedad de alimentos que incluyen frutos dulces y carnosos, bromelias, palmas y, en ocasiones, proteína animal.

 

En los bosques el oso andino encuentra en los árboles elementos esenciales para su supervivencia, dado que puede construir plataformas con las ramas de los árboles para alimentarse o descansar, puede trepar para refugiarse cuando se sienten amenazados, o incluso los usa como zonas de comunicación dado que frota su cuerpo y dejan marcas de sus garras en el tronco para informar a otros individuos de su presencia.

 

Los machos adultos erguidos sobre las patas traseras alcanzan a medir hasta 2 metros y a pesar entre 140 a 175 kilogramos. Las hembras son un tercio más pequeñas alcanzando una altura máxima de 1,6 metros.

 

Es principalmente de hábitos diurnos y solitarios, a excepción de cuando la hembra está con sus crías, que pueden llegar a ser de uno a cuatro oseznos por parto.

 

Los oseznos al nacer son totalmente dependientes de su madre, son prácticamente calvos, ciegos y no poseen dientes. Sus ojos generalmente se abren desde la cuarta o sexta semana de edad y a los pocos días dan sus primeros pasos. Generalmente, los oseznos no dejan la seguridad de la cueva hasta que tienen 3 meses.

 

La osa y los oseznos se comunican por medio de diferentes vocalizaciones similares a chillidos agudos o sonidos suaves y ronroneantes.

 

Se cree que permanecen con la madre hasta los 2 años cuando se independizan y salen en búsqueda de un nuevo territorio para habitar.

 

El oso andino se caracteriza por su pelaje negro oscuro, con manchas claras en el rostro, cuello y pecho que son únicas en cada individuo, contribuyendo en su identificación. El olfato es uno de los sentidos más desarrollados, siendo mucho más potente que el de un perro.

 

  • Importancia ecosistémica del oso

 

Es quizá la especie más carismática de la fauna silvestre en Colombia y se considera como el guardián de los páramos y del agua. Al considerarse una especie sombrilla su protección contribuye a la de otras especies silvestres y ecosistemas estratégicos para el aprovisionamiento de servicios ecosistémicos como el agua.

 

También se le considera el jardinero del bosque dado que al desplazarse o hacer sus nidos en las ramas de los árboles permite el paso de la luz facilitando la germinación de nuevas plantas. Además, dispersa semillas a lo largo de su recorrido por el bosque y el páramo contribuyendo a su dispersión y a la regeneración de estos ecosistemas.

 

  • Amenazas de la especie

 

El oso andino se ha catalogado como especie vulnerable a la extinción según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

 

La principal amenaza para la existencia del oso es la fragmentación y pérdida de su hábitat natural, generada por la implementación de actividades productivas y extractivas. De igual forma lo amenaza la cacería como práctica de exhibición, para usos tradicionales o medicinales o como respuesta al eventual consumo de ganado o de cultivos de las comunidades aledañas a su hábitat.

 

En ocasiones el oso consume animales domésticos o su carroña que se encuentran en zonas aledañas a su hábitat, por lo que su conservación depende directamente de las asociaciones que se realicen con las comunidades y actores estratégicos a favor de la especie y del mejoramiento de la calidad de vida de quienes coexisten con él.

 

  • Conservamos la vida y su rol en la protección del oso

 

“Conservamos la vida” es un proyecto de alianza entre Parques Nacionales Naturales, la Fundación del Grupo ARGOS (Cementos ARGOS, EPSA, CELSIA), Wildlife Conservation Society –Programa Colombia-, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, la Fundación Smurfit Kappa y la Fundación Mario Santo Domingo quienes se han unido para promover la sana coexistencia entre el oso andino y las comunidades rurales que habitan en inmediaciones de los Parques Nacionales Naturales Tatamá, Farallones de Cali y Munchique.

 

A partir de la consolidación de una alianza público-privada que reúne capacidades técnicas, logísticas y económicas de las diversas organizaciones interesadas se ha podido generar información, basada en estudios de campo, que direcciona y fortalece diferentes acciones de manejo y conservación que son concertadas con las comunidades que habitan en las zonas de influencia de los tres Parques Nacionales Naturales.

 

Actualmente se tienen acuerdos de conservación del oso andino con 10 familias campesinas de 13 predios localizados en límites de los departamentos del Valle del Cauca, Risaralda y Chocó con quienes se realizarán procesos de restauración ecológica para ampliar el hábitat del oso andino.

 

Por una parte, las acciones de intervención en el Parque Nacional Natural Tatamá y su área de influencia, se protegerán 295,73 hectáreas de bosque, y se intervendrán 74,19 hectáreas con actividades de restauración, de las cuales el 46% se encuentra dentro del área protegida. Con estas acciones se prevé un aumento en la presencia del Oso Andino en un área de 13 km2 y se calcula una disminución en un 30% la probabilidad de que se generen conflictos entre el oso andino y las personas que habitan ese lugar, dado que se reducen las zonas de posible traslape entre las actividades campesinas y el hábitat del oso.

 

Para el Valle del Cauca once propietarios de la localidad El Águila acordaron liberar 55 hectáreas de sus fincas para ser intervenidas mediante acciones de restauración y así contribuir a la continuidad del bosque andino. Sumado a ello, tres propietarios acordaron cambiar la ganadería por otras actividades productivas que no generen conflicto con el oso andino. Mientras que otros siete propietarios decidieron hacer mejoras al manejo en sus predios con ganado que incluyen el encierro de semovientes con cercas de alambre, aumentar la vigilancia y dar un manejo adecuado a las reses muertas.

 

De esta manera “Conservamos la vida” contribuye a mejorar el hábitat del oso andino, aumentar el conocimiento de las comunidades humanas sobre la especie y promueve la sana coexistencia entre el oso y la gente.

 

Dentro de la estrategia de conservación del oso andino para Parques Nacionales Naturales se tiene proyectado implementar el proyecto de “Conservamos la vida” en los tres ramales de la cordillera de los Andes, que incluyen para la cordillera occidental los Parques Nacionales Naturales Tatamá-Farallones-Munchique, Orquídeas-Paramillo, para la cordillera central los PNN Hermosas-Puracé-Doña Juana, y para la oriental los PNN Tama-Cocuy-Pisba, y Chingaza-Sumapaz-Cordillera de los Picachos.

 

  • El oso andino y PNN

 

El oso habita en 22 de las 62 áreas protegidas por Parques Nacionales Naturales, se considera un Valor Objeto de Conservación para todo el sistema, por lo que las acciones de investigación y monitoreo se centran en identificar los cambios en las áreas con presencia de la especie y las posibles causas que inciden sobre la distribución del oso.

 

Así mismo, la información que se ha generado, con la participación de las comunidades e instituciones de la región, ha logrado cambios en la percepción que se tenía del oso como un animal lejano o inexistente.  Actualmente las comunidades vecinas hablan con emoción de los encuentros que tienen con la especie y son conscientes de la importancia de su conservación; de esta manera, se consolidan vínculos de cooperación entre Parques Nacionales Naturales y la comunidad.

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