Flora
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Los bosques secos del parque presentan entre la mitad y un tercio de las plantas, en comparación con los bosques húmedos. Aquí sobresalen especies como la ceiba (Hura crepitans), trupillo (Prosopis julliflora), aromo (Acacia tortuosa), brasil (Haematoxylon brasiletto), dividivi (Caesalpinia coriaria), guamacho (Pereskia guamacho), candelabro (Subpilocereus russellianus), tuna (Opuntia wentiana), resbalamono (Bursera simarouba) y olla de mono (Lecythis minor).

Entre las especies de plantas siempre verdes del bosque húmedo tropical se encuentra gran variedad de epífitas como musgos, bromelias, aráceas y orquídeas como también la palma de vino (Sheelea magdalenica), palma amarga (Sabal mauritiiformis), iraca (Caludovica palmata), caracolí (Anacardium excelsum), guáimaro (Brosimun alicastrum), macondo o bonga (Cavanillesia platanifolia), ariza (Brownea ariza) e higuerón (Ficus sp.).

Para el bosque nublado, las especies que se destacan son el guarumo (Cecropia peltata), cafecillo (Senna occidentalis), majagua blanca (Heliocarpus americanus), aguacate (Persea americana) y guáimaro (Brosimum sp.), entre otras.

Ceiba (Hura crepitans)

Especie nativa de las zonas intertropicales del continente americano, es un árbol alto y corpulento con raíces superficiales con contrafuertes y tronco cubierto de espinas. De sus semillas se obtiene un látex tóxico que han usado algunas culturas para pescar y para curar mordeduras de serpientes. Algunos animales, como loros y monos, se alimentan de ellas, especialmente cuando están tiernas. Los frutos maduran al llegar la época de lluvias, y al contacto con el agua, estallan dispersando las semillas y produciendo un fuerte ruido que les da parte de su nombre en latín: crepitans.

Ilustración: Laura Pérez