Flor Vichue recupera la simbología de su etnia con artesanías hechas con chaquiras

Esta indígena inga, del Caquetá, habitante del resguardo Yurayaco, se vinculó con el Apoyo Presupuestario Desarrollo Local Sostenible para mejorar sus artesanías, recuperar sus tradiciones y tener la oportunidad de recibir ingresos que mejoren su nivel de vida. Participará en la Rueda de Negocios Artesanal y Agroindustrial 2018, en Neiva (Huila).

Flor Vichue habitante del resguardo Yurayaco, situado en San José de Fragua (Caquetá), sabe que a través de la fabricación de productos tradicionales puede reafirmar la cultura de su pueblo ancestral.

Orgullosa de sus antepasados y de su realidad como indígena inga, hoy dedica sus días a la fabricación de accesorios con los que, explica, quiere rescatar la figura del jaguar, de la guacamaya, de la charapa y otras figuras tradicionales, y con esto, “recuperar la simbología de su etnia”.

“No se trata sólo de hacer un producto, sino de que este pueda tener algún mensaje que resalte nuestras tradiciones”, explica. Flor ha visto en los trabajos manuales una alternativa para lograr su propósito. Con tres hijos pequeños y un esposo que la apoya, fabrica aretes, tobilleras, collares, manillas y pulseras hechas con chaquiras.

Además, integra el grupo de ‘Artesanías Warmi Awadurkuna’ con 18 mujeres que son apoyadas por el Parque Nacional Alto Fragua Indi Wasi en el marco del Apoyo Presupuestario Desarrollo Local Sostenible que financia la Unión Europea, para que este trabajo se les convierta en una alternativa económica sostenible con el que puedan mejorar su calidad de vida.

Flor es una aventajada. Aprendió la confección de sus accesorios con la ayuda de una cuñada y poco a poco ha logrado artículos donde se destacan la combinación de colores y que le han dado la oportunidad de participar, al lado de otra artesana del grupo, en la Rueda de Negocios Artesanal y Agroindustrial 2018, que se desarrollará en Neiva (Huila) desde el próximo 17 de agosto.

Explica que para la fabricación de collares, que son sus preferidos, por ahora usa materiales artificiales. Pero ya está explorando el uso de semillas naturales, de plantas como  el cascabel, el chocho y el ojo de buey.

“Trabajamos por pedidos, pero la idea es comercializar cada vez mejor nuestros productos, con los que lentamente ya estamos consiguiendo ingresos que nos ayudan a mejorar nuestro día a día”, dice.

Y es que no basta que las comunidades se dediquen a fabricar artesanías. Lo ideal es que sus productos sean atractivos, de buena calidad, originales y que además cumplan con algunos estándares que hagan más fácil su comercialización.

Por eso, artesanos como Flor, que también están en cercanías o que viven dentro de otros dos Parques Nacionales (Macuira y Amacayacu), están siendo asesorados por Artesanías de Colombia (sociedad de economía mixta del orden nacional) para que poco a poco mejoren su oferta, con ella sus ingresos y su calidad de vida, y de esta manera se puedan complementar esfuerzos ecoturísticos en las regiones.

Para este caso, Artesanías de Colombia ha comenzado con un diagnóstico de los productos artesanales creados por los nativos en cada área protegida, para identificar cuáles pueden tener mayor potencial en diseño y valor agregado.

Precisamente, en Alto Fragua Indi Wasi la capacitación también llega al grupo de ‘Artesanías Embera’, del resguardo Cerinda, situado en Belén de los Andaquíes (Caquetá). Estas comunidades , que podría permitir el desarrollo de productos que podrían ser presentados en ferias nacionales, internacionales o ruedas de negocios y que incluye un impulso en comercialización.

Por su parte, en el Parque Nacional Amacayacu se quiere integrar a artesanos de la etnia Ticuna y de las comunidades de San Martín de Amacayacu y Mocagua, que utilizan como materia prima las hojas de chambira, una palma que puede crecer hasta los 15 metros de altura, y con las que trabajan cestería, mochilas y visutería.

También se tendrían en cuenta canastos hechos en guarumá y productos en cerámica y madera. Y en el Parque Nacional Macuira, se asesorará a la confección de mochilas, chinchorros y cotizas, donde podrían participar, aproximadamente, 37 personas que desarrollan esta actividad en diferentes territorios en traslape con el área protegida.