Antes de tomar decisiones, pregúntese: ¿su iniciativa está definida?

Esta fue una de las principales enseñanzas que dejó la Mesa de Uso y Aprovechamiento Económico que se desarrolló en Bogotá, con la presencia de 21 profesionales de 18 Parques Nacionales Naturales, quienes lideran iniciativas de economía local sostenible con grupos indígenas y afrodescendientes en el país. Conclusión: todo emprendimiento exitoso responde a un plan. 

El ejercicio parecía simple. Representantes de la corporación Biocomercio Sostenible pusieron a pensar y a reflexionar a un grupo de profesionales del Apoyo Presupuestario Desarrollo Local Sostenible (DLS), que financia la Unión Europea, sobre la forma de plantear un modelo de negocios, sea cual sea el producto que se quiera desarrollar. Un reto al que ellos se enfrentan, día a día, con el fin de apoyar a comunidades indígenas y afrodescendientes en la formalización de emprendimientos que les permitan a estas comunidades obtener ingresos con los que mejoren su calidad de vida.

Y es que fomentar ideas nuevas, para llevarlas del papel y de los planes a la realidad, no es fácil. Requiere, entre otras cosas, trabajo paciente y en equipo.

Fue por eso que el taller de Biocomercio, que se desarrolló el pasado miércoles 24 de octubre, en el marco de la Mesa de Uso y Aprovechamiento Económico Sostenible, y en la que participaron 21 profesionales de 18 Parques Nacionales, dejó muchas enseñanzas para aplicar en el terreno.

“Primero, pregúntese: ¿su iniciativa está definida?” Así lo explicó a los asistentes Lucy Ramírez Giraldo, representante de la corporación Biocomercio, quien invitó a los profesionales a pensar por un momento en esta idea. Escoger qué se hará resulta el primer paso. Hoy,  el DLS está respaldando iniciativas ecoturísticas, artesanales, otras que se sustentan en el uso y aprovechamiento de plantas medicinales, también de cultivos como el cacao o el tomate de árbol u enfocados a la recuperación de tradiciones ancestrales. Pero cada una de ellas no se consolida sin un paso a paso que las lleve, con el tiempo, a la productividad.

Por eso hay pasos posteriores que resultan definitivos. El segundo de ellos es ‘mapear’ la cadena de valor, que consiste en identificar las actividades con o sin valor añadido que son necesarias para llevar a que una familia de productos se transforme desde materia prima hasta un artículo terminado.

Esto seguido de un conocimiento del mercado objetivo al que se quiere llegar, de un modelo de negocio y, como etapa final, de una prueba piloto que da lugar a una evaluación operativa y financiera del producto o servicio a desplegar.

Para un líder, su comunidad es una gran empresa

Hasta el momento, el DLS, aplicando algunas de las ideas que se plantearon en la Mesa de Uso, ha beneficiado a 1.481 familias indígenas y 874 familias negras. Ya son 37 las iniciativas de economía local desarrolladas, algunas de ellas con 19 pueblos etnias y consejos comunitarios.

Ramírez complementó su intervención explicando que todo esto no es posible sin que cada modelo de negocio o iniciativa tenga una persona liderando el proceso. Un profesional que sea estratega, innovador, que maneje la presión y que nunca se rinda ante la frase frecuente entre grupos y comunidades: “aquí nunca se ha podido hacer eso que usted propone”.

“Un líder exitoso, con los modelos de negocios, genera sinergías, asume riesgos y tiene capacidad para empoderar y para comunicar. Actúa más de lo que habla y considera a la comunidad como su gran empresa. Y algo sustancial: debe tener facilidad para socializar, carisma y credibilidad”, explicó Ramírez