20 familias embera del Parque Nacional Paramillo quieren reactivar cultivos de cacao para mejorar su calidad de vida

Con el apoyo de Agrosavia, antigua Corpoica, los indígenas reciben capacitación para recuperar las plantas, hacer injertos y desarrollar viveros en cultivos que habían sido abandonados y con esto producir cacao orgánico. Una estrategia para recuperar parte de los impactos que sobre su entorno ha causado la represa de Urrá.

En los últimos años, la vida no ha sido fácil para los indígenas embera-katíos del resguardo Alto Sinú, situado dentro del Parque Nacional Natural Paramillo, entre Tierralta (Córdoba) e Ituango (Antioquia) y donde habitan al menos unas 2 mil familias.

Ellos han visto cómo la construcción de la hidroeléctrica de Urrá, en el sur de Córdoba, afectó su entorno. Para que la represa entrara en servicio en el año 2000 y pudiera generar la energía necesaria (340 megavatios), fueron inundados 7.400 hectáreas de tierras, muchas de ellas muy productivas. Dicen los nativos que el bocachico, base de su alimentación, no volvió a sus ríos. La pesca de otras especies ya no es la misma. Explican que el paisaje cambió, también el estilo de vida e incluso el clima.

La Corte Constitucional trató de compensar este impacto, imponiendo a la empresa constructora de Urrá el pago de una indemnización mensual a cada indígena de la zona afectada. Más allá de si esto generó el incremento de la población y la llegada de indígenas embera de otras partes del país atraídos por ese pago, lo cierto es que esa retribución en dinero no es eterna y termina en el 2019. La pregunta que surge en este momento es: ¿y después de ese momento, luego de que el pago de ese subsidio termine, cuál será la mejor alternativa que tendrán los indígenas para subsistir?

Seguramente habrá muchas opciones, pero el Parque Nacional Natural Paramillo ya está pensando en una: impulsar el cultivo de cacao, una actividad que había quedado abandonada hace años, pero que ahora se convierte en una luz al final del túnel.

A través del Apoyo Presupuestario Desarrollo Local Sostenible, que financia la Unión Europea y que se ejecuta desde esta zona protegida, en 2017 se identificaron 20 familias embera del resguardo Alto Sinú que estarían dispuestas a darle un impulso a esta opción agrícola. Son habitantes de la cuenca del río Esmeralda, afluente del río Sinú, cuyo caudal se usa para la generación eléctrica.  Esas familias habitan las comunidades de Junkaradó, Karakaradó y Kachichí, de Tierralta (Córdoba) y dentro del área nacional protegida.

Hasta el miércoles 28 de noviembre se desarrolló una primera capacitación dirigida a ellas y que involucró a funcionarios del Parque Nacional, liderada por Agrosavia, antigua Corpoica, para conocer los detalles más importantes sobre el manejo del cacao y, con esto, dar los primeros pasos hacia su reactivación. “Quisimos exponer cómo hacer un injerto, cómo hacer las podas y los viveros, identificar las mejores semillas, cuáles son las características de un cacao sano o cómo lograr abonos de manera orgánica,  esto último porque los indígenas no quieren usar agroquímicos, lo que al final resultará en un producto de mejor calidad”, explicó Angélica Diaz, profesional del Apoyo Presupuestario Desarrollo Local Sostenible para el Parque Nacional Natural Paramillo.

Beneficios para las comunidades y el Parque Nacional Natural

Esta potencial iniciativa económica sostenible busca mejorar los cultivos que ya existen, que se extienden a lo largo de 10 hectáreas y que requieren limpieza y sanar algunas enfermedades. La idea es que más familias terminan seducidas con el tema del cacao y aumenten su productividad.

“Hay una creencia que se extiende para todo Córdoba que explica que los cultivos de cacao tienen más productividad cuando los trabajan las mujeres, en este sentido la mujer embera tendría un protagonismo trascendental porque está identificado que son tan o más activas laboralmente que los hombres”, contó Diaz

No solo los indígenas tendrían beneficios. También el Parque, porque los cultivos de cacao están muy cerca de las cuencas y requieren le siembra de árboles maderables en zonas cercanas para que estos les aporten sombra, un hecho que implicaría mejorar la cobertura forestal.

Alto Sinú tiene 21 cabildos y se quiere que participen indígenas de todos ellos si es posible. El Parque Nacional Paramillo buscará que este año se involucren otras 20 familias de la región.